7 errores de los padres a la hora de dormir a los niños y bebés

Qué hacer cuando el niño no quiere acostarse

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La hora de dormir a los niños puede convertirse en una auténtica batalla. Los niños son capaces de montar las ideas y excusas más extravagantes para no ir a la cama: 'quiero beber agua, necesito hacer pis, cinco minutitos más, hay un monstruo en el armario'...

Ese momento del día en el que los padres estamos agotados y necesitamos un descanso, los niños y los bebés parecen activarse: lloran, se escapan de la cama, montan rabietas e inventan estrategias para evitar el momento. ¿Por qué ocurre esto?, ¿qué hacemos mal?

Errores de los padres a la hora de acostar a los hijos

Errores de los padres al acostar a los niños y bebés

¿Cómo podemos conseguir que los niños duerman solos? Para padres aguerridos existe aquel método según el cual sales de la habitación y no acudes llore lo que llore. Para padres más sensibles en Guiainfantil.com tenemos otro método: ver en qué fallamos para poderle poner una solución. Aquí van pues 7 errores con sus 7 soluciones:

1- No llevar una rutina: las rutinas son fundamentales durante la infancia y en este caso mucho más. A los niños hay que acostarles a la misma hora y realizar las mismas pautas, ya sea leer un cuento, decirle unas frases cariñosas y cantarle una nana. Debe ser un ritual que el niño desee y disfrute.

2- Acostar a los niños muy tarde: deben descansar entre 13 y 15 horas según su edad, de lo contrario estarán cansados, irritables y montarán rabietas y pataletas por cosas sin importancia.

3- Mecer o arrullar al bebé en brazos, incluso dormirle: en ocasiones recurrimos a la tentación de dormir al bebé en brazos, así resulta más fácil, pero estamos evitando que adquiera por sí mismo una pauta de sueño. Se acostumbrará a dormir en nuestros brazos y ya no querrá quedarse en la cuna. 

4- Flaquear y no mostrar firmeza: a veces ante una pataleta, dejamos que el niño salga de la habitación y se quede dormido viendo la televisión con nosotros, o nos acostamos con él. Hacemos lo que sea para que pare quieto, se duerma y no llore. Sin embargo, esta debilidad nuestra será aprovechada por los niños y sabrá que de esa forma gana la batalla. 

5- Gritar y perder la paciencia: ¿qué hacemos ante el caso de los niños que salen una y otra vez de la cama?, en ocasiones perdemos la paciencia y les gritamos. Sin embargo, no es la manera, los psicólogos nos recomiendan volver a acostar al niño una y otra vez, sin gritos, con tranquilidad. Y realizaremos este proceso tantas veces como sea necesario, sin perder la calma. La constancia es fundamental.

6. No tratar de entender por qué ocurre: en ocasiones el niño teme la hora de dormir porque le acechan los miedos, a la oscuridad, a estar solos, a los monstruos... Hemos de hablar con él para ayudarle a superar esos temores. Podemos dejar una pequeña luz encendida si eso le tranquiliza y, sobre todo, recordarle que estamos en la habitación de al lado y que nada va a ocurrirle.

7. Los niños han de tener sueño: el niño no querrá ir a la cama si previamente está realizando alguna actividad que le está alterando o si ha dormido mucho durante el día? La hora de irse a dormir tiene que ser un momento relajante, con la casa tranquila sin grandes ruidos, ni juegos.

Por último, ¿qué hacer si el niño va a la cama sin problemas pero se despierta todas las noches? Aquí lo dejamos a tu elección, tienes dos opciones: si eres partidario del colecho, deja que duerma contigo mientras dure esa fase o si prefieres que duerma en su cama, acompáñale y tranquilízale con palabras cariñosas para que vuelva a dormirse.

Fotos a bebés dormilones

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