Cómo tratar picaduras de mosquitos y tábanos en los niños

Qué hacer si a mi hijo le pica un tábano o un mosquito

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En España hay un dicho que dice: 'los pimientos de Padrón, unos pican y otros no'. Y los mosquitos, bastante parecido, pero hay que añadir una preposición: 'a unos pican y a otros no'. ¿Por qué? Pues no se sabe con exactitud, pero sí parece claro que mosquitos y tábanos prefieren pieles suaves, como la de los niños. De ahí que debamos protegerles durante el verano. 

Cómo tratar las picaduras de mosquitos y tábanos en los niños

Picaduras de mosquitos en los niños

- Lavar bien la piel con agua y jabón. 

- Evitar el rascado para evitar sobreinfecciones.

- Aplicación de frío local, como medida física que proporciona un efecto antinflamatorio y analgésico.

- En caso de inflamación importante, puede consultar a su pediatra, quien en algunos casos le podrá prescribir corticoides tópicos de potencia leve, antihistamínicos y analgésicos orales. 

- En caso de antecedente de reacciones alérgicas, o sospecha de reacción alérgica por la presencia de dificultad respiratoria o urticaria, debe acudir a un servicio de urgencias pediátricas.

Cómo prevenir las picaduras de mosquitos y tábanos en los niños

1. Usar repelentes preparados. La N,N-Dietil-meta-toluamida, conocida como DEET, es el ingrediente más habitual de los repelentes químicos de insectos. El tiempo de protección activa varía en función de la concentración de la DEET. Se recomienda que estos productos no se apliquen a menores de dos años ni a concentraciones superiores al 10%. Tampoco deben aplicarse sobre piel erosionada, debido a la gran absorción cutánea que presentan. Una opción válida es su aplicación por encima de la ropa. En ningún caso se debe aplicar ninguna otra crema (por ejemplo protección solar) por encima del repelente, ya que inactivaría la acción de la DEET. El uso de estos repelentes debe ser juicioso en función de las picaduras que se deseen evitar. Evidentemente, no es lo mismo evitar un molesto picor que prevenir una reacción alérgica grave o protegerse en una zona de riesgo de transmisión de malaria.

2. Repelentes naturales. Otra opción es la constituida por los repelentes naturales (derivados de plantas). El más utilizado es el aceite de citronela. Es efectivo y poco tóxico, pero el tiempo de protección (unas dos horas) es bastante menor que el de los repelentes químicos. Además, algunos tienen un olor que repele insectos, y también personas. 

3. Ropa adecuada. Es recomendable también llevar manga larga a primera hora de la mañana y caída de la tarde, que es cuando los mosquitos salen a dar una vuelta. También debemos alejarnos de charcas y zonas húmedas, donde parece ser que se organizan fiestas de insectos.

Los dispositivos electrónicos que emiten sonidos de alta frecuencia para ahuyentar a los insectos no han confirmado su eficacia, así que no caigan en la trampa.

En definitiva, cualquier cosa que se les ocurra que les haga más difícil la vida a los mosquitos, será bienvenida. Y si a pesar de todo, nos pican, tómenselo con humor, como cuando el pimiento arde durante horas en la punta de la lengua.

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