Cómo distinguir los tipos de lunares en los niños

Prevención y diagnóstico del cáncer de piel y el melanoma infantil

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Hay niños más propensos a tener pecas, lunares y manchas en la piel. Suelen ser niños de piel muy blanca. Pero la piel oscura tampoco se libra del riesgo de desarrollar un melanoma o un cáncer de piel. Si tu hijo tiene lunares, obsérvalos bien, por si alguno no fuera normal. La doctora Ángela Hernández Martín, dermatóloga del Hospital Niños Jesús de Madrid, nos explica cómo detectar un lunar maligno.

Cómo detectar un lunar maligno en la piel del niño

Niño pecoso ojos claros

¿Qué debemos observar en un lunar o en una mancha de la piel para ver si presenta características anómalas, que hagan sospechar de un cáncer de piel? 
Las lesiones pigmentadas más frecuentes en los niños pequeños son los lunares. Durante la infancia van apareciendo progresivamente, con más frecuencia a nivel del tronco, y también parece que hay una influencia muy importante del sol en el desarrollo de los lunares o nebus. En los niños, en general, todos los lunares van a ser benignos. Pero ¿qué signos nos deben preocupar y poner en alerta a los padres para llevarlos al dermatólogo y poder descartar un posible cáncer de piel? Tenemos la regla del A, B, C, D y E. 
A, de asimetría. 
B, de bordes irregulares. El nebus o lunar benigno tiene bordes redondeados, mientras que los que pueden ser malos tienen unos bordes ángulosos, que se extienden más por una zona que por otra.
C, de color. La heterogeneidad de color puede ser símbolo de alerta.
D, de diámetro. Un diámetro mayor de 0,5 cm nos hace que miremos el lunar con mayor atención porque puede haber debajo de él un cáncer de piel.
E, de elevación. La elevación, cuando hay un pequeño relieve que se palpa y no solo se ve.
Cualquiera de estos signos nos debe hacer consultar con el dermatólogo. No son por si mismos signos irrefutables de malignidad, pero sí son un símbolo de alarma que nos debe poner en alerta. 

¿Debemos preocuparnos los padres por tener un niño pecoso?
Las pecas en el niño pequeño, muchas veces, son constitucionales. Habitualmente, estas pecas se localizan en la nariz y en las mejillas, y se ven mucho en los niños blanquitos, de fototipo muy claro o pelirrojos. En principio, son algo constitucional que van a tener toda la vida, aumentan y se oscurecen en verano, pero no son preocupantes. Hay otro tipo de pecas que pueden ser indicadoras de algún tipo de enfermedad, pero generalmente no pasan desapercibidas para el pediatra porque van acompañadas de otro tipo de manifestaciones, no solamente cutáneas.

¿Cómo podemos distinguir entre los distintos tipos de pecas?
Las pecas que aparecen en los hombros y en la parte superior del tronco, como en el escote o en la parte superior de la espalda, son el producto de quemaduras solares repetidas, de quemaduras intensas que el niño ha padecido en los primeros días que va a la playa y que reflejan, en cierta manera, poca precaución hacia la quemadura solar, bien porque el niño ha usado poco protector o porque no ha repetido suficientemente la aplicación del protector después de bañarse o simplemente porque se ha abrasado en las horas centrales del día.

Es importante que los niños se protejan del sol, que sea una costumbre que adquieran desde pequeños, y que tengan en cuenta tanto los padres como el niño, que en los días nublados, en las excursiones a la montaña, y en esos días que parece que solo va a ser media hora porque no luce mucho el sol, éste le puede provocar al niño una quemadura solar importante. El uso de camisetas es el único protector absoluto de la piel, debe tenerse en cuenta. Por tanto, aconsejo de manera generalizada que el niño use una camiseta cuando esté en la playa o vaya a la montaña, si tiene riesgo de quemarse. Ahora hay tejidos especiales, que transpiran muy bien y que protegen bien del sol.

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