5 juegos para enseñar a respirar a los niños

Cómo prevenir problemas de voz en los niños con la respiración

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Es más que común escuchar hablar a niños cuya voz resulta especialmente grave, rasgada o tensa. En la mayoría de las ocasiones, se debe a un problema de mal uso de la voz, por hábitos incorrectos o porque no aprendieron a trabajar de forma correcta la voz.

El primer paso para que nuestros pequeños utilicen su voz de forma adecuada y no padezcan patologías vocales, es que tengan una buena respiración, algo que no suele resultarles fácil de entender y, sobre todo, de poner en marcha. Aquí tienes algunos ejemplos de cómo podemos ayudarles a hacerlo de manera visual y divertida.

Cómo enseñar a respirar a los niños

Niña con globo

1. Lo primero que debemos explicar a los niños es que la respiración consta de dos fases: coger el aire y expulsarlo. Sin embargo, entre ambas existe otro paso importante, que consiste en retener el aire que hemos tomado antes de soltarlo. Después, pasaremos a aclararles que la toma del aire (inspiración) será siempre por la nariz, mientras que su salida (espiración) deberá ser por la boca.

2. En este primer contacto, conviene que el niño se tumbe sobre una superficie, boca arriba. En esa posición le pediremos que coloque una de sus manos sobre el pecho, mientras que la otra se sitúa en la zona abdominal, sobre el vientre. Le diremos que la mano colocada más arriba será como un policía encargado de vigilar que su pecho no se eleve. Por su parte, la del vientre subirá al coger el aire pero bajará cuando lo suelte. Si le resulta complicado, podemos ponerle un peso de aproximadamente un kilo (un libro, un pequeño saco,...) en la tripa para que lo vea más fácilmente.

3. Entrenaremos en varios tiempos inspiratorios y espiratorios. Por ejemplo: 1 segundo para tomar aire, pausa, y otro para soltarlo; después 1 segundo para coger, retención y 2 segundos para expulsar; más tarde, misma duración de la inspiración pero aumentaremos a 3 la espiración. Una vez conseguido, se harán tomas de 2 segundos con expulsión de aire en 1, 2 y 3 segundos, tiempos espiratorios que repetiremos más adelante con una inspiración de 3 segundos.

Cuando estemos seguros de que nuestro pequeño ha dominado estos ejercicios, estará preparado para pasar a otras más actividades más lúdicas en las que, casi sin darse cuenta, irá automatizando esta nueva forma de respirar.

Actividades de soplo y respiración para los niños

En todos ellos, el adulto debe supervisar que se realiza una inspiración nasal, comprobando que el abdomen se llena de aire y que los hombros no se elevan.

1. Pompas de jabón: con ellas podéis hacer juegos como pasaros una pompa de uno a otro, dirigir la pompa a lo largo de un pequeño recorrido que hayamos diseñado....

2. Velas: apagar o hacer oscilar la llama, situada a diferentes distancias y con el menor número de soplos posibles.  

3. Pajitas: hacer burbujas en el agua, jugar un partido de fútbol con una pelotita de papel de aluminio hecha a mano, hacer bailar una pelota de ping-pong situada dentro de un vaso de plástico, trasvasar agua de un recipiente lleno a otro vacío, etc. Es importante que la pajita sea sujetada con los labios y no mordida, ya que de este modo favoreceremos la fuerza y el sellado labial.

4. Globos: de distintos tamaños, contando las espiraciones necesarias para hincharlos, o haciendo carreras para ver quién logra inflar más en un tiempo determinado.

5. Silbatos, matasuegras, molinillos: jugaremos a que suenen, a que no, a que se muevan mediante soplos fuertes y débiles, largos y cortos, etc.

Como veis, los materiales a utilizar son económicos y fáciles de encontrar. Además, compartiréis un rato agradable con vuestros pequeños, sabiendo que estáis enseñándoles a manejar la función respiratoria, lo que ayudará a prevenir posibles problemas de voz.

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