Los antisépticos y los niños: ¿qué son y cómo actúan en las heridas?

Consejos para usar correctamente los antisépticos

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Cuando se produce una herida en la piel, el organismo está expuesto a diferentes riesgos relacionados con microorganismos, ya que la piel ya no actúa de barrera protectora al romperse su continuidad. Por tanto, los gérmenes pueden penetrar en el interior del cuerpo a través de la herida y colonizar la zona.

Así, cuando el número de microorganismos es menor a 100.000 colonias por gramo de tejido y no existen riesgos de infección local, se dice que la herida está contaminada. Pero cuando los microorganismos, que se reproducen en la herida, invaden los tejidos vivos que rodean la lesión y producen alteraciones en ellos, la herida está infectada y esto representa, en la mayoría de los casos, la imposibilidad de que la herida pueda cicatrizar.

Los antisépticos y las heridas de los niños

¿Qué son los antisépticos?

Los antisépticos son productos químicos que se aplican sobre los tejidos vivos con el fin de eliminar los microoganismos patógenos o susceptibles de causar una enfermedad, o con el propósito de eliminar a los virus. Los antisépticos no tienen actividad selectiva y eliminan todo tipo de gérmenes.

La clorhexidina, que es transparente, el alcohol 70%, el yodo y el peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) son los principales antisépticos que se usan para la desinfección de heridas y quemaduras en la piel.

¿Cómo luchar contra la infección de las heridas?

Con el uso eficiente de los antisépticos y de los desinfectantes podemos prevenir las infecciones de las heridas. Pero, ¿en qué se diferencian? Mientras que el desinfectante destruye a los microorganismos en superficies inanimadas o inertes, los antisépticos lo hacen en los tejidos vivos como la piel.

Se aplican principalmente sobre la piel para atender heridas, quemaduras y picaduras, aunque también se utilizan en mucosas (boca, garganta, fosas nasales). Los antisépticos pueden ser de origen natural, como la saliva, que elimina microorganismos alojados en la cavidad bucal y que son responsables de caries dental, o bien pueden obtenerse en el laboratorio, donde se preparan en concentraciones ideales para combatir enfermedades sin afectar al paciente.

¿Qué efectividad tienen los antisépticos?

Se considera que un antiséptico es eficaz cuando tras su aplicación, a los 5 minutos, se observa una disminución del número de microorganismos (menos de 100.000 colonias) en, al menos, cuatro cepas bacterianas de referencia.

No obstante, debemos tener en cuenta que las soluciones antisépticas se pueden contaminar por algunos microorganismos que se transmiten por el aire, a través de las manos o del instrumental y del material de curas, y que la actividad de los antisépticos se puede inhibir en presencia de ciertas materias orgánicas como la sangre o restos de tejidos.

Un requisito que deben cumplir los antisépticos es que no representen peligro para el ser humano, de modo que deben carecer de toxicidad o efectos corrosivos. Asimismo, no presentan problemas para disolverse con otros compuestos ni se alteran o descomponen, aun cuando se exponen a la acción de la luz o el calor.

¿Para qué se usan los antisépticos?

Además de reducir el número de microorganismos que se encuentran en la piel y en las membranas mucosas, sin producir irritación o daño, los antisépticos también se emplean para preparar la piel antes de un procedimiento clínico, lavarse quirúrgicamente o lavarse las manos en situaciones de alto riesgo con recién nacidos o pacientes inmunosuprimidos.

Los antisépticos no se usan sobre materia inerte, tales como los instrumentos y las superficies. Nunca se deben usar soluciones antisépticas para desinfectar materia inerte tales como pinzas, tijeras, bisturís y agujas de sutura, porque en este caso son más eficaces los desinfectantes.

Marisol Nuevo.

Heridas y quemaduras en los niños

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