Heridas por quemaduras en la piel del niño

¿Cómo atender una herida por quemadura en la piel de un niño?

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Las quemaduras de los niños por accidentes domésticos son muy habituales. En ocasiones, un despiste de los padres con una plancha encendida, una vitrocerámica, una estufa o la chimenea pueden ocasionar una quemadura en los niños, que se ven atraídos por la luz que desprende la fuente de calor y sienten el impulso de tocarla. 

Ante un accidente doméstico, que tiene como consecuencia una quemadura, ¿cómo debemos actuar? El doctor Juan Jesús Hernández, responsable del Plan de Salud del departamento de Salud y Socorros, de Cruz Roja, en una entrevista concedida a GuiaInfantil.com responde a todas nuestras dudas.

Cómo curar una quemadura en la piel de los niños

Quemaduras en niños

¿Cómo podemos distinguir una quemadura leve de una grave que precise asistencia médica?
Hay distintos factores que nos ayudan a conocer cuál es la gravedad de la quemadura. Uno de ellos es la extensión: está claro que cuanta más cantidad de superficie corporal quemada tengamos, lógicamente más grave es la quemadura.

Las quemaduras también se valoran por la profundidad, que se mide por el espesor de la piel que está afectado por esa quemadura. Hablamos de tres grados fundamentales: quemadura de primer grado, que es una quemadura superficial donde fundamentalmente lo que vemos es que la piel está roja; una quemadura de segundo grado, donde hay una mayor afectación del espesor de la piel y la lesión típica es la ampolla, la flictena. Y una quemadura de tercer grado o quemadura de grosor total, en la que todo el espesor de la piel está alterado y la piel está ennegrecida como el cuero, incluso a veces, existe una perdida de sensibilidad por esa destrucción de la piel y de todas esas terminaciones nerviosas que tenemos en ella.

Para valorar la gravedad, también hay que tener en cuenta la edad: cuanto más pequeño sea el niño más grave va a ser la quemadura; la localización: pues no es lo mismo una quemadura en el dorso de la mano que, por ejemplo, en la cara, no solamente por los problemas que pueden tener las cicatrices, sino por los problemas de vascularización que pueden tener estas zonas. Cómo se ha provocado la quemadura, si hay un traumatismo asociado o, por ejemplo, si hay una enfermedad de base como puede ser la diabetes, puede hacer que el pronóstico de la quemadura sea peor.

¿Qué es lo que nunca debemos hacer al atender una quemadura en un niño?
En el caso de las quemaduras puede ser pinchar las ampollas, pensando que así vamos a acelerar la cicatrización, y lo que estamos haciendo es crear un herida donde no la había e incrementar el riesgo de infección. Otro error frecuente es aplicar en el lecho de la quemadura ungüentos o elementos caseros como puede ser la pasta de dientes, por ejemplo, buscando un efecto de refrescado, que después va a crear problemas de irritación cutánea y en la cicatrización.

Además, cuando tengamos que limpiar esa herida va a ser muy doloroso despegar o quitar esa pasta de dientes o ungüento que hayamos aplicado. De hecho, en general y unido a esto, un fallo habitual es utilizar con los niños tratamientos farmacológicos dentro de lo que es un cuidado de una herida. Los medicamentos o las pomadas antibióticas, por ejemplo, son tratamientos que debe indicar el personal médico y que no pueden ser los padres, madres o tutores de los niños los que decidan que se debe de administrar.

¿Para atender una quemadura conviene poner siempre un antiséptico?
El antiséptico es un coayudante en el tratamiento de la herida, nos va a ayudar a evitar que la herida se infecte. Fundamentalmente, es un tratamiento preventivo que utilizamos para evitar que la herida se infecte, no es un tratamiento de la infección como tal, pero nos puede ayudar como colaborador del mejor procedimiento que es el lavado con agua y jabón. El antiséptico nos va a dar un plus de seguridad una vez que hayamos conseguido tener la herida limpia para evitar que se infecte.

¿Tenemos todo lo necesario en el botiquín de casa para curar a nuestro hijo?
La parte más importante de un botiquín tiene que ser todo el material relacionado con la cura y el tratamiento de las heridas. Esto significa que en el botiquín vamos a tener gasas estériles, guantes, no hace falta que sean estériles, pero es una buena medida para nuestra propia protección, esparadrapos de distintos tamaños hipoalérgicos, tiritas de distintos tamaños o de las que se pueden cortar para poder adaptarlas a la herida, pequeños frascos de suero fisiológico para limpiar una herida, un antiséptico y vendas de distintos tamaños. Y hay que tener en cuenta que dentro de un botiquín básico de primeros auxilios no está incluida la medicación, pero eso no quiere decir que no tengamos que tener medicación en casa.

Posiblemente, nuestro pediatra nos habrá recomendado un serie de fármacos que podemos utilizar cuando el niño tiene fiebre, basado en el paracetamol o en el ibuprofeno, y que van a ser parte de este botiquín. Es muy importante que el botiquín esté en un lugar alejado de los niños, bajo llave, de forma que ellos no puedan acceder. Recomiendo también que, no dentro del botiquín, pero si en una zona que todos sepamos donde está, se encuentren las tarjetas sanitarias de nuestros hijos para que si, en un momento dado, tenemos que salir corriendo al hospital podamos acceder rápidamente, las cartillas de vacunación actualizadas y, por supuesto, todos aquellos informes médicos de enfermedades más o menos importantes que haya tenido nuestro hijo a lo largo de los años.

Heridas y quemaduras en los niños

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