El contagio de la rabia en los niños

Síntomas y características de la enfermedad de la rabia en la infancia

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'Le ha mordido un perro y vengo a que le ponga la vacuna de la rabia'. Sin duda es una frase que muchos pediatras están cansados de escuchar. Este miedo popular, sumado a la presencia de una aparatosa herida, hace que la consulta adquiera cierto grado de urgencia, con importante nerviosismo y preocupación por parte de los padres.

Sin embargo, en España, no existe ningún caso confirmado de rabia trasmitida por un animal de origen español desde 1975. Sí de casos de personas en muchos otros países. En cualquier caso, si reciben tratamiento preventivo con la vacuna, no desarrollan la enfermedad. 

Riesgos de contagio de rabia en los niños de animales domésticos

La rabia en los niños

La rabia es una enfermedad infecciosa que ataca principalmente al sistema nervioso central. Causa encefalitis y tiene una altísima tasa de mortalidad.

En caso de que nos mordiera un animal rabioso, el riesgo de transmisión, incluso sin administración posterior de la vacuna, es de aproximadamente el 20%. Además, la adecuada irrigación de las heridas reduce el riesgo de contagio hasta un 90%. Sin embargo, en caso de desarrollar rabia, la mortalidad es del 100%, puesto que no existe tratamiento para la enfermedad. De ahí el justificado, aunque quizás excesivo, temor.

La vacuna de la rabia en perros es obligatoria en toda España, (salvo Galicia, País Vasco y Cataluña). En caso de mordedura de un animal doméstico bien vacunado, no debe administrarse ninguna vacuna a los niños, fundamentalmente porque se trata de un tratamiento bastante seguro pero no exento de riesgos.

En caso de mordedura de un animal no vacunado, es conveniente la observación por un veterinario durante los siguientes diez días, y administrar la vacuna a la víctima en caso de que el animal desarrollase algún síntoma compatible con rabia. (En España, si la mordedura se produce en Andalucía, Ceuta o Melilla, dada su proximidad geográfica con Marruecos, podría valorarse el inicio de la vacunación).

Riesgo de contagio de rabia en la infancia por animales salvajes

En caso de mordeduras de perros y gatos salvajes, zorros o, sobre todo, murciélagos, debe administrarse la vacuna. Especial cuidado debe tenerse con los murciélagos, puesto que en muchos pueblos continúa siendo habitual la práctica de determinados juegos en ambientes festivos. Por otro lado, es raro que un murciélago vuele durante el día o se introduzca dentro de una casa, ya que prefieren volar al aire libre y de noche. En estos casos se debe extremar la precaución porque esta actitud por parte del animal puede ser debida a desorientación, o a la búsqueda de un lugar de protección, en ambos casos síntomas compatibles con rabia.

Así que después de una mordedura, en lo último que tenemos que pensar es en la rabia. Hay que lavar bien la herida y consultar al pediatra, y solo en caso de animales salvajes o no vacunados, preguntar por la rabia, sabiendo que se trata de una enfermedad excepcional en nuestro país. El problema es que la rabiosa actualidad de algunas noticias, hace que sean interesantes durante algunos veranos, pero al final lo único que consiguen es elevar una alarma social que no debería existir.

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