Causas del ardor de estómago en los niños

Cuáles son los síntomas de empacho y ardor de estómago en la infancia

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Cualquier adulto sabe que toda fiesta tiene consecuencias, sobre todo si el exceso de comida se ha regado con alcohol y ahumado con tabaco. En las horas siguientes, el estómago parece cobrar vida propia para reprender nuestras abundancias y, como si fuera un volcán, comienza a quemarnos por detrás del esternón. Además, duele en la parte alta de la tripa y la comida 'se repite', es decir, vuelve del estómago a la garganta para, en ocasiones, provocar el vómito. De nada sirve el 'no lo volveré a hacer'. Somos humanos, volveremos a hacerlo.

Pero, ¿y los niños? ¿Pueden sufrir los niños ardor de estómago?

El ardor de estómago en los niños

Causas del ardor de estómago en lo niños

Los niños no son diferentes y pueden presentar exactamente la misma sintomatología. Ese ardor, esa acidez que sube desde la boca del estómago para amargarnos la existencia, se llama pirosis. Y ese dolor en la parte alta del abdomen, esa sensación de indigestión, de empacho, se llama dispepsia, aunque al dolor localizado en la parte superior de la tripa se le puede llamar también de forma específica epigastralgia.

Y al igual que los adultos, la causa más frecuente de ardor en niños es la alimentación inadecuada, sobre todo por exceso de ingesta de chocolate y alimentos ricos en grasas y azúcares refinados. Lo que ocurre habitualmente es que un músculo situado a la entrada del estómago pierde su tono, o no es capaz de contener los jugos gástricos mezclados con los alimentos. Este músculo se llama cardias o esfínter esofágico inferior, y que el contenido del estómago alcance la parte inferior del esófago se llama reflujo gastroesofágico.

Tipos de reflujo en la infancia

Debemos diferenciar tres tipos diferentes de reflujo gastroesofágico:

- Fisiológico. Es decir, el que ocurre de forma normal en todos los lactantes, pues ellos aún no tienen formado el esfínter esofágico inferior. Por eso los lactantes regurgitan con tanta frecuencia. No hay que hacer nada salvo que las regurgitaciones sean muy frecuentes y comiencen a afectar al peso, talla o desarrollo del niño.

- Ocasional. Es decir, el que nosotros mismos hemos buscado por no cuidar previamente lo que hemos ingerido. Es una penitencia que todos hemos pagado alguna vez tras pecar en un picoteo excesivo. Tampoco causa ningún problema, salvo que nos alimentemos mal todos los días. Entonces sí tendremos problemas, además mucho mayores que la pirosis.

- Patológico. Es decir, el reflujo que es secundario a algún tipo de enfermedad, que hay que diagnosticar y tratar. Se reconoce porque los niños presentan pirosis, dispepsia y/o epigastralgia más de 2-3 veces a la semana, sin desencadenantes alimentarios claros. Una de las causas más comunes es la infección por una bacteria llamada Helicobacter pylori, aunque también puede ser debido a problemas neurológicos y otras alteraciones digestivas que deben ser investigadas por el pediatra especialista en gastroenterología y nutrición.

No te agobies si tu pequeño lactante termina siempre echando un poco de leche tras la toma, es normal. Vigila la que come tu hijo, o le arderá el estómago. Si tu hijo come bien, y le arde el estómago con frecuencia, consulta a tu pediatra.

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