Cáncer de piel en los niños: cómo reconocer el melanoma

¿Cómo proteger a los niños del melanoma o cáncer de piel?

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El cáncer de piel es poco frecuente en los niños, sin embargo nadie está a salvo del cáncer de piel porque nuestra dermis tiene memoria. Esto quiere decir que todas lesiones cutáneas, en forma de quemaduras solares, se acumulan en la piel reduciendo el capital solar con el que nacemos.

Los últimos estudios sobre la indicencia del melanoma o cáncer de piel indican que haber sufrido más de tres quemaduras solares en la misma zona aumentan el riesgo de padecer cáncer de piel. 

El cáncer de piel y los niños

Lunares y pecas en los niños

El temido melanoma o cáncer de piel es más común en las personas de piel clara, especialmente las que tienen el cabello rubio o rojo y los ojos claros. Los factores de riesgo que pueden predisponer al padecimiento del cáncer de piel incluyen una historia de melanoma en la familia, tiempo de exposición al sol (el tiempo de exposición al sol sin protección afecta directamente al riesgo de cáncer de piel), las quemaduras solares en la primera infancia (los estudios han demostrado que las quemaduras solares que se producen temprano en la vida de la persona aumentan el riesgo de cáncer de piel años más tarde), tener muchas pecas o muchos lunares comunes (más de 50) y poseer lunares displásicos (lunares atípicos), que son lunares benignos inusuales que pueden parecerse al melanoma. Las personas que los tienen se encuentran en mayor riesgo de tener melanomas únicos o múltiples.

Los lunares, manchas y pecas de los niños

De hecho, las lesiones pigmentadas más frecuentes en los niños pequeños son los lunares. Durante la infancia van apareciendo progresivamente los lunares, con más frecuencia a nivel del tronco. Se cree que hay una influencia muy importante del sol en el desarrollo de los lunares o nevus tanto en niños como en adultos. Pero, ¿qué debemos observar en un lunar o en una mancha de la piel para ver si presenta características anómalas, que hagan sospechar que puede ser un melanoma o cáncer de piel? En los niños, en general, todos los lunares van a ser benignos, pero para asegurarnos tenemos la regla del A, B, C, D y E. En base a los siguientes signos los padres pueden saber si el lunar o lunares del niño precisan atención médica. Recuerda que la detección precoz es fundamtal para tratar el cáncer de piel a tiempo y evitar que cause la muerte. 

La regla del A B C D y E de los lunares de los niños

Para poder descartar un posible cáncer de piel al observar una lesión pigmentada o un lunar en la piel es preciso observar detenidamente una serie de caractericas que van a determinar la normalidad o anormalidad respecto al melanoma y que podemos estudiar acordándonos de las primeras letras del abecedario.

A, de asimetría. Los lunares son manchas pigmentadas de la piel que generalmente tienen forma redondeada. Observar algún signo de asimetría puede levantar sospechas.

B, de bordes irregulares. El nevus o lunar benigno tiene bordes redondeados, mientras que los que pueden ser cancerígenos tienen unos bordes ángulosos, que se extienden más por una zona que por otra.

C, de color. La heterogeneidad de color puede ser símbolo de alerta. Un color uniforme indica normalidad.

D, de diámetro. Un diámetro mayor de 0,5 cm puede resultar sospechoso. Es preciso mirar ese lunar con mayor atención porque puede haber debajo de él un cáncer de piel.

E, de elevación. La elevación de los nebus o lunares suele ser un signo de normalidad, excepto cuando hay un pequeño relieve que se palpa y no solo se ve.

Cualquiera de estos signos nos debe hacer consultar con el dermatólogo. No son por si mismos signos irrefutables de malignidad, pero sí son un símbolo de alarma que nos debe poner en alerta.

Cómo realizar el autoexamen de la piel

Los hallazgos de lunares sospechosos o de cáncer de piel en etapas tempranas son la clave para el tratamiento exitoso del cáncer de piel. Un autoexamen de la piel es, por lo general, el primer paso en la detección del cáncer de piel. La Sociedad Americana del Cáncer sugiere los siguientes métodos de autoexamen:

1. Examina la parte frontal y posterior de su cuerpo, luego el lado derecho y el izquierdo con los brazos elevados.
2. Dobla los codos y mírate cuidadosamente los antebrazos, la parte posterior y superior de los brazos y la palma de las manos.
3. Mírate la parte posterior de las piernas y los pies, los espacios entre los dedos de los pies y la planta de los pies.
4. Examina con un espejo de mano la parte posterior del cuello y del cuero cabelludo.
5. Examina con un espejo de mano la espalda y los glúteos.
6. Familiarízate con su piel y con el patrón de lunares, pecas y otras marcas.
7. Manténte alerta a los cambios en el número, tamaño, forma y color de las áreas pigmentadas.
8. Sigue la tabla ABCD cuando examines los lunares de otras áreas pigmentadas y consulta rápidamente a tu médico si notas algún cambio.

Marisol Nuevo. Guiainfantil.com

Fuentes consultadas:
American Cancer Society
Skin Cancer Foundation

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