Qué son los antihistamínicos y cuándo se utilizan con niños

Los antihistamínicos y su utilización en casos alérgicos durante la infancia

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Cuando una persona tiene alergia, la recomendación médica es la ingesta de antihistamínicos. Conocerlos es beneficioso para conocer qué son, cómo se usan y cuándo es recomendable dárselos a los niños.

El uso de antihistamínicos está concentrado en los episodios de alergia, por lo que suelen tratar síntomas relacionados con esta enfermedad, y consiguen aliviar los problemas que provoca, como la rinitis o la urticaria. 

Qué son los antihistamínicos y para qué se utilizan en niños

Niña con antihistamínicos 

Los antihistamínicos son unos medicamentos que pueden tomarse por prescripción médica para tratar los molestos síntomas de la alergia. La propia alergia se produce cuando el niño tiene una reacción hacia una determinada sustancia con un sistema inmunitario débil. Esto quiere decir que en lugar de ser inmune a ciertos alérgenos, cede ante ellos provocándole la alergia. En estos casos es necesario tomar antihistamínicos porque estos inhiben los efectos de la histamina y hacen que quien los toma se encuentre mucho más aliviados. 

Este tipo de fármacos ayudan a frenar molestias tan típicas en alérgicos como:

- La picazón de los ojos.

- La inflamación de las fosas nasales.

- La congestión nasal y el goteo de la nariz.

- Los estornudos.

- Dificultad para respirar.

Tipos de antihistamínicos para niños

Hay antihistamínicos de diferentes tipos, desde aquellos que pueden tomarse por vía oral, es decir, pastillas, pasando por vía intravenosa o o los de uso tópico.

Dependiendo del tipo de alergia que sufra el niño, así serán los antihistamínicos que debe tomar, ya que si la alergia persiste será más o menos recomendable tomarlos día a día, otros sólamente cuando aparezcan los síntomas, o de forma ocasional para prevenirlos cuando lleguen temporadas en las que el niño tenga el sistema inmunitario más débil.

Para el caso de los niños, es recomendable consultar al especialista médico, puesto que hasta los dos años de edad no es recomendable su aplicación. En casos de bebés, se prescriben sólo en cuadros clínicos relacionados con el asma, los broncoespasmos o bronquiolitis de repetición.

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