Las orugas procesionarias. Cómo afectan a los niños

El peligro de las orugas procesionarias para la salud de los niños

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Nos encanta llevar a los niños al campo o a que jueguen al aire libre en el parque. Estar en contacto con la naturaleza es beneficioso para cualquier niño, pero también hay que estar alerta a los peligros que pueda haber.

Hablamos de las orugas procesionarias, esos bichillos que se encuentran en los pinos, que aparecen especialmente en primavera y que pueden afectar a la salud de los niños. El peligro de las orugas procesionarias para los niños.

Qué son las orugas procesionarias

Oruga procesionaria

Las orugas procesionarias aparecen en los lugares donde hay pinos para alimentarse de las hojas del árbol. Son esas orugas que van en fila de color negro y anaranjado que anidan en los pinos y entre la tierra. Los niños se las encuentran cuando juegan entre la tierra de los árboles y el peligro son los filamentos anaranjados que poseen que poseen una sustancia tóxica.

No solo se encuentran en plena naturaleza, en los bosques o en los pinares de gran extensión, sino que debido al cambio climático estos animales ya se encuentran en todas partes, en las montañas, pero también en zonas urbanas como los parques. Es especialmente en los parques donde más cuidado debemos tener para proteger a los niños de una reacción alérgica a las orugas procesionarias.

Cómo afectan las orugas procesionarias a los niños

Aunque no suponen un grave riesgo para la salud, hay que evitar que los niños toquen a estas orugas procesionarias por las diferentes reacciones que pueden sufrir.

- Alergia. En niños alérgicos, la reacción a los filamentos tóxicos de las orugas procesionarias puede requerir corticoides, pero siempre conviene acudir al pediatra.

- Urticaria. La dermatitis irritativa es la reacción más frecuente cuando la piel de los niños entra en contacto con estas orugas procesionarias. La urticaria, el picor y cierta hinchazón en la zona no es grave, pero sí muy molesta. Se alivia aplicando una compresa de agua fría en la piel.

- Conjuntivitis. En algunos casos, el contacto con las orugas procesionarias puede producir conjuntivitis, molestias y picor en los ojos, que conviene consultar con el pediatra por si se agrava el problema.

- Vías respiratorias. Rara vez estas orugas suponen un riesgo para la salud de los niños, pero si el niño sufre una inflamación respiratoria después de haber estado en contacto con ellas, hay que acudir a Urgencias.

Laura Vélez. Redactora de Guiainfantil.com

Los niños deben cuidar el medio ambiente

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