El cocodrilo gigante. Poesía con rima para niños

Poema corto y con rima de animales para niños

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Te proponemos acercar la poesía a tus hijos de forma amena y divertida. Para ello, utiliza poesías cortas y con rima. Son más entretenidas y captarán la atención de los más pequeños sin problema.

En este poema, El cocodrilo gigante, tu hijo también aprenderá valores como el de la empatía y la solidaridad. ¿Quieres saber cómo? Descubre qué le ocurrió al cocodrilo, un animal al que todos temían pero al que terminaron ayudando para calmar su dolor.

El cocodrilo gigante. Poema de animales para niños

Cocodrilo llora

Descansando en una piedra

un cocodrilo dormía,

siempre se encontraba solo

pues su tamaño temían.

 

Eran tan grandes sus dientes

tan enormes sus encías,

que nadie se le acercaba

temiendo perder la vida.

 

El  cocodrilo era bueno

y le causaba dolor,

que los demás animales

le tuvieran tal terror.

 

Un perezoso lo mira

desde un árbol, en lo alto,

acomodado en el tronco,

un rato lleva observando.

 

Abre sus ojos despacio,

mira y lo vuelve a mirar,

ve al enorme cocodrilo

su mandíbula cerrar.

 

De repente al cocodrilo

le empieza a doler un diente,

se está poniendo nervioso

y se remueve impaciente.

 

El perezoso lo observa,

siente su enorme dolor,

más su cordura conserva

y tiene mucho temor.

 

El cocodrilo se mueve,

se retuerce con furor,

y con la fuerza que tiene

causa en la tierra un temblor.

 

El perezoso asustado

lo mira con compasión,

de un lado a otro se mueve

con gran desesperación.

 

Un elefante se acerca

alarmado por los ruidos,

extendidas las orejas

al perezoso lo ha oído.

 

El cocodrilo de panza

con el dolor no se entera,

que desde fuera lo miran

y ven que se desespera.

 

El perezoso muy lento

ha empezado a descender,

con su trompa el elefante

lo ha bajado donde él.

 

Poco a poco se le acercan,

y estando a su lado ya,

el reptil abre su boca

y el diente le ven sangrar.

 

Con su trompa el elefante

engancha muy bien el diente,

tirando con mucha fuerza

el perezoso, lo siente.

 

El alivio, ahora ha sido,

el alivio, ahora siente,

lo ha notado el cocodrilo

casi inmediatamente.

 

Los tres están muy contentos

después de lo sucedido,

sobre todo el cocodrilo

que los mira agradecido.

 

Les cuenta toda su vida,

cuánto era su dolor,

de nuevo les da las gracias

por superar su temor.

 

Juntos a tomar el sol

al cocodrilo acompañan,

dándose cuenta que a veces,

las apariencias engañan.

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