Yeh-Shen, la verdadera Cenicienta. Leyenda china para niños

Leyenda oriental adaptada para niños sobre la historia de la auténtica Cenicienta

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¿Conoces el cuento de Cenicienta? Tal vez los hermanos Grimm se inspiraron en esta antiquísimas leyenda china. De hecho, muchos la conocen como 'la  verdadera Cenicienta'. 

Aquí tienes la leyenda originaria de la Cenicienta, llamada en realidad Yeh-Shen

Yeh-Shen, la Cenicienta china

La verdadera Cenicienta

Yeh-Shen era la hija de un jefe minero. Al morir su madre, quedó al cuidado de su madrastra, que ya tenía otra hija. Su madrastra, al ver que Yeh-Shen tenía muchas más virtudes que su hija, le hacía la vida imposible. Le mandaba los trabajos más difíciles y cansados y la trataba muy mal.

La pobre niña no podía salir nunca, ni divertirse. Su único amigo era un pez de ojos dorados, que vivía en el río que pasaba junto a la casa. Cada vez que el pez veía acercarse a Yeh-Shen, salía a saludarla. Pero la malvada madrastra se enteró. Capturó al pez y se deshizo de él.

La pobre niña fue hasta el río y se puso a llorar. Y de pronto, escuchó una voz, y al girarse, vio a un anciano, con una larga melena y vestido con ropaje de mendigo. 

- 'Querida niña- le dijo el anciano- Tu precioso pez era mágico. Aquí tienes sus espinas. Cada vez que necesites algo, pide un deseo. Pero cuidado: no los malgastes'. 

Yeh-Shen guardó en una bolsa las espinas del pez. Y los meses pasaron. También los años.  Yeh-Shen se hizo más mayor y llegó la primavera. En esta estación tenía lugar el Festival de la Primavera, una fiesta en la que los jóvenes se conocían y buscaban pareja. Pero aunque ella soñaba con acudir al Festival, su madrastra se lo prohibió, ya que quería encontrar pareja para su hija.

En cuanto la madrastra se fue de casa junto a su hija, Yeh-Shen sacó las espinas y pidió un deseo... Poco después, una joven hermosa, con unos diminutos zapatos de oro y pequeños peces tallados en piedra preciosas, apareció en la fiesta. Cuando todos se agolparon para observarla, debido a su belleza, ella decidió huir, agobiada. Pero en su huída se dejó uno de los zapatos.

Con el tiempo, un mercader encontró el zapato perdido y decidió regalárselo a un monarca de la zona, llamado T'o Han. El monarca se quedó prendado del zapato e insistió en conocer a la dama que lo llevaba puesto. Así que decidieron buscarla. Pero ella, al enterarse, prefirió ir al palacio a recuperar el zapato. Cuando lo localizó y estaba a punto de irse, fue descubierta. 

El rey al principio no creía su historia, pero al acompañarla a su casa, Yeh-Shen se puso el otro zapato y de nuevo apareció un deslumbrante vestido. El rey se enamoró y se casó con ella. Además ordenó a la madrastra y a su hija a vivir en una cueva para siempre. 

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