El buey hermoso. Cuento navideño basado en una leyenda de Bután

Un cuento infantil para Navidad que habla de amistad, humildad y respeto

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En Navidad, no dejes desaprovechar la oportunidad de leer cuentos a tus hijos. Es un momento fantástico para hablar de valores con ellos. Y qué mejor que los cuentos para explicarles su significado.

En este caso, este cuento, 'El buey hermoso', es una historia basada en una leyenda de Bután. La moraleja o mensaje del cuento, nos habla de los valores que mantienne fuerte la amistad: respeto y humildad.

El buey hermoso. Cuento navideño para niños

Granjero con buey

Cerca de Belén vivía un buey muy trabajador, de nombre ‘Hermoso’. Su amo estaba muy orgulloso de él. Le peinaba, le cuidaba, le daba buenos alimentos. Todos los vecinos conocían a Hermoso, y su amo no dudaba en presumir de él. Y como el amo era tan bueno con Hermoso, el buey intentaba ser todo lo bueno que podía con su amo: araba, tiraba del carro, transportaba peso…

Un día, Hermoso se enteró de que su amo tenía muchas dedudas con otro granjero. A Hermoso se le ocurrió algo: le dijo a su amo que apostara con el otro granjero a que el buey era capaz de tirar de 100 carros cargados. A cambio, le debía perdonar todas las deudas. Hermoso le prometió que conseguiría pasar la prueba, y que lo haría por todo el cariño que sentía por él. A su amo le pareció buena idea. 

Llegó el día señalado, y los granjeros engancharon a Hermoso los cien carros cargados. Pero nada más empezara tirar de ellos, su amo comenzó a azotarle con el látigo mientras decía: 

- ‘¡Venga, holgazán, tira de los carros con más fuerza!’

El buey, dolido y humillado, se sentó en el suelo y no movió ni un músculo. El granjero perdió de esta forma la apuesta. Una vez que llegaron a la granja, le preguntó por qué había hecho eso, por qué no había mantenido su palabra. El buey le contestó que porque se había portado mal con él.  El granjero le pidió perdón. Estaba tan arrepentido, que el buy le dijo que volvieran a intentarlo. En esta ocasión, su amo no le maltrató, sino que le animaba con frases bonitas. Así es como el buey cumplió su promesa y el granjero saldó sus deudas. 

Años después, el granjero, ya cansado de trabajar la tierra, se mudó con el buey a Belén. Él se dedicó a llevar un albergue. Y para el buey, hizo construir un establo. Una noche de diciembre, el 24, recibió una visita muy especial. 

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