7 razones por las que no utilizar tacones en el embarazo

Por qué las embarazadas no tienen que ponerse zapatos de tacón

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Estar embarazada no significa tener que renunciar a la moda ni a sentirse guapa. Las futuras mamás pueden seguir las tendencias, adaptar su nueva figura a la ropa que más les guste y seguir vistiendo para expresar su personalidad. Sin embargo, en relación al calzado la situación cambia, puesto que no es recomendable lucir tacones demasiado altos conforme avanza el embarazo. Guiainfantil.com nos descubre las razones fundamentales para no ponerse zapatos de tacón en la gestación. 

7 razones para no ponerse tacones en el embarazo

 Por qué no llevar tacones en el embarazo

1. Problemas de espalda. Durante el embarazo, es necesario cuidar la espalda, porque pueden sufrirse dolores por el peso de la barriga. Por eso, utilizar zapatos de tacón agravaría estos dolores, o podría provocar que la embarazada anduviese con la columna torcida, lo que sería malo para su salud y también para la del bebé. 

2. Aumento del cansancio. Conforme avanza la gestación, la fatiga suele subir. La sensación de cansancio tiene que ver con las hormonas, con la subida de peso y con el resto de síntomas del embarazo, por lo que si además es dificultoso caminar, o cuesta más con unos tacones, la sensación de agotamiento también será mayor. 

3. Retención de líquidos. La retención de líquidos es una de las molestias más comunes de la embarazada. En muy pocos casos puede evitarse, pero sí existen trucos para rebajarla, como la ingesta de mayor líquido para favorecer la hidratación o el ejercicio físico especial para premamás. Sin embargo, llevar tacones podría hacer el efecto contrario, que es agravar la retención de líquidos por no descansar las piernas.

4. Piernas cansadas. Muchas embarazadas pueden sufrir la sensación de tener las piernas cansadas, sobre todo al final del día, cuando se sienten una especie de calambres por el peso. Si esto ya sucede de por sí, llevar unos zapatos de tacón durante mucho tiempo a lo largo de la jornada hará que al quitarlos, las piernas se hinchen no estén descansadas.

5. Hinchazón. La molestia estrella en el embarazo es la hinchazón general. La retención de líquidos y el crecimiento evidente del abdomen hacen que las embarazadas cambien de talla de ropa, pero también de zapatos. Tener los pies más hinchados que de costumbre es algo de lo más normal, y llevar zapatos de tacón podría contribuir a que se agravase la sensación y sufrir dolor innecesario. 

6. Problemas de equilibrio. Las nuevas dimensiones de la embarazada se controlan mejor con un zapato cómodo y plano, que huya de los zapatos con plataforma. De esta manera no se perderá el equilibrio, algo que puede suceder con centímetros de más, evitando tropezones o incluso problemas en los tobillos. 

7. Dolor de pies. Pero desde luego, si llevar unos tacones puede causar dolor o ardor en la planta del pie sucede normalmente, en el embarazo puede agravarse. Sufrir dolor de pies por llevar tacones en el embarazo es muy común porque los pies estarán generalmente más hinchados y pueden aparecer rozaduras y ampollas. Evitarlos es lo más razonable. 

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