Cuando el niño es el centro de nuestro mundo

Qué es la infantolatría y cómo afecta a la familia

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¿Sabes que es la infantolatría? Los padres normalmente queremos a nuestros hijos más que a nosotros mismos. Incluso preferiríamos estar malos nosotros a que lo estén ellos. También nos esforzamos en cubrir todas sus necesidades y deseos por encima de nuestras propias necesidades y deseos. 

Cuando nos convertimos en padres iniciamos una dinámica, en la que nuestro universo de rutinas, actividades, encuentros sociales, trabajos empiezan a girar en torno a nuestros hijos. Cuando nos adaptamos constantemente y en todo momento al niño, caemos en la infantolatría.

Infantolatría: cuando los padres se adaptan a la rutina del niño

Cuando los niños son el centro de la vida de los padres

Cuando nuestros hijos son muy pequeños y sobre todo si somos padres primerizos parece que el mundo gira exclusivamente en torno a si nuestro hijo tiene que merendar, dormir, comer o jugar. Parece que sus horarios son incompatibles con los que habíamos llevado hasta entonces por lo que vamos adaptando, renunciando y amoldándonos a las necesidades de nuestro hijo renunciando a las nuestras

Esto no es que este ni bien, ni mal, es una opción personal siempre que no nos sintamos desbordados por esta situación.  Los padres y las madres nos encontramos en situaciones en las que hemos de cubrir los deseos y, por supuesto, las necesidades de nuestros hijos, porque les queremos y no queremos que lloren o sufran, ni sentirnos malos padres.  Sin embargo, esta situación llevada al extremos puede convertirse en que toda la vida familiar gire alrededor de nuestros hijos por encima del sentido común o la lógica, por encima incluso en algunos casos de nuestra propia salud. En definitiva, la infantolatría sucede cuando los niños son el centro de la familia y no hay espacio para nada más que no sean ellos.

¿Qué podemos hacer? ¿por dónde empezar a poner límite a sus deseos? No es un tema de educación como se podría pensar, no es que los niños tengan que aprender a que existe un no o que que tengan que saber que no lo pueden tener todo. Los niños sencillamente creen que el mundo gira en torno a sus deseos. Entonces ¿en qué consiste conseguir que la vida familiar no gire en torno a nuestro hijo?

Consiste en saber qué capacidad de frustración aguanta nuestro hijo, ahí está la dificultad, en saber que va a ser capaz de resistir nuestro hijo y que no, eso es lo que hay que ir potenciando en ellos, pequeñas frustraciones que puedan soportar sin llegar a entrar en la rabieta o el lloro desconsolado que ya no sirve para aprender, sino solamente como descarga.

Podemos proporcionarles pequeñas frustraciones que sean capaces de tolerar, para ir aumentando y desarrollando su capacidad de frustración hasta que pueda llegar a soportar la negación de sus deseos. Así conseguiremos ir haciendo crecer y madurar a nuestros hijos en la tolerancia a la frustración.

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