El papel de la madrastra en la familia

Consejos para mejorar la relación de la madrastra con los hijastros

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Diálogo, paciencia y sobre todo madurez y comprensión son algunas de las claves para que la relación con los hijos de tu pareja sea cada día mejor.

Ser madrastra hoy es un reto que muchas mujeres asumen conocedoras de todos los obstáculos que tendrán que superar: rebeldía, rechazo, y la tan temida frase 'déjame, que tú no eres mi madre'.

La relación de las madrastras con los niños

Madre con hijo

Aunque el término madrastra es, de entrada, horrible por haber sido usado de forma tan peyorativa a lo largo de la historia, hoy hablamos de madrastras ya no como esas malas madres, esas figuras terribles y destructivas sino de esas mujeres que acogen y se hacen cargo de unos niños producto de un matrimonio anterior de sus actuales parejas.

Ser madrastra supone aceptar, acoger, cuidar, querer, mimar, pero también poner normas y límites… a los hijos de otra persona como si fueran propios. Para el niño la incorporación de una nueva pareja de su padre supone la certeza de que papá y mamá ya no se reconciliarán, que no volverán a ser la familia que fueron y eso, a veces no es fácil de asumir ni de aceptar, por lo que se muestran esquivos, rebeldes y oposicionistas.

Ponerse en el lugar del niño y entender que la situación tampoco es fácil para ellos ayuda mucho a rebajar las tensiones iniciales que pueden surgir. Adoptar una postura madura, de escucha activa, de autocontrol y sobretodo no caer en las provocaciones que muchos niños realizan para intentar echar fuera a la intrusa que ha entrado de la mano de su padre en sus vidas, son claves para afrontar los problemas habituales que surgen en la relación con los hijos de tu pareja.

Cómo mejorar la relación con la madrastra

Rebeldía, rechazo o celos son algunos de los problemas más habituales con los que lidiar, pero entender que estas conductas son solo muestras de un miedo muy profundo que siente el niño ante la nueva situación puede ayudar a relajarnos y a comprender que nuestra misión, junto con su padre, es la de proporcionarle seguridad y comprensión. 

La comprensión, la sinceridad, la paciencia y la confianza mutua son claves en cualquier tipo de relación. Para que todo fluya correctamente el papel del padre es fundamental y ambos deben ir a una, como en cualquier otro tipo de familia, hay que dialogar, explicar los miedos, las expectativas, las frustraciones, encontrar puntos de acuerdo para educar del mejor modo a esos niños que tanto nos necesitan.

El papel de la madre biológica y la relación que establezcas con ella tendrá también un papel fundamental. Jamás la critiques, nunca pongas en duda su autoridad delante de los niños e intenta mantener con ella una relación cordial si es posible. No se trata de que tengáis que ser amigas pero sí que podáis hablar de un modo sosegado y tranquilo. El objetivo es el bienestar físico, psíquico y emocional de los niños y eso debería estar por encima de cualquier tipo de rencor o resentimiento.

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