Para qué sirve la amnioscopia en el embarazo

Qué es y para qué se utiliza una amnioscopia en embarazadas

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Durante el embarazo se somete a la mujer a muchos exámenes, pruebas, análisis con el objetivo de evaluar el bienestar de la mamá y el bebé, y por supuesto valorar que el embarazo transcurre sin ninguna complicación.

Una de las pruebas a las que muchas mujeres se ven sometidas cuando se inicia el trabajo de parto es la amnioscopia, técnica controvertida según diferentes estudios científicos.

Qué y cómo se realiza la amnioscopia en la embarazada

Embarazada tumbada eco

La amnioscopia es una prueba invasiva y consiste en introducir un tubito hueco a través del cuello uterino, a través del cual introducimos una luz fría, y observamos a través de la vagina el líquido amniótico. Para poder realizar esta prueba es necesario que el cuello del útero esté dilatado uno o dos centímetros. Esta dilatación puede obtenerse de forma manual antes de la prueba.

El objetivo de la prueba es detectar la presencia de meconio en el líquido amniótico. El meconio es una sustancia viscosa y oscura que se forma en el intestino del feto y es expulsado como primeras heces. 

La presencia de meconio en el líquido amniótico suele asociarse a problemas antes del parto, ya que muchas veces se atribuye la expulsión de las heces por parte del feto como consecuencia de una hipoxia (falta de oxígeno), y tras el parto el bebé podría aspirar el meconio hacia los pulmones.

Sin embargo, es necesario explicar a la mujer que el feto de manera fisiológica realiza ya muchas de las funciones que hará cuando nazca, y una de ellas es deglutir líquido amniótico, digerirlo y expulsarlo en forma de heces oscuras y viscosas que llamamos meconio.

La utilidad de la amnioscopia está cuestionada actualmente, puesto que sólo permite valorar la presencia de meconio en el polo inferior y no en la totalidad de la bolsa de líquido amniótico. Además, la presencia de meconio, por sí sola, no indica necesariamente sufrimiento fetal; esta sospecha debe confirmarse con un registro cardiotocográfico (los monitores que nos ponen en el hospital)

Según la Guía de Práctica Clínica para la Atención al Parto Normal, 'la amnioscopia es un procedimiento que se practica para evaluar la cantidad y/o el color del líquido amniótico (LA) con el fin de detectar alteraciones que pudieran indicar compromiso fetal. Sin embargo, es una intervención invasiva no exenta de complicaciones y con un número significativo de falsos resultados. Estas circunstancias determinan que el balance beneficio-riesgo sea dudoso'.

Riesgos de la amnioscopia para el bebé y la embarazada

La amnioscopia tiene riesgos: Durante la realización de la amnioscopia, puede romperse la bolsa de líquido amniótico,  o producirse un despegamiento de membranas. La ruptura de la bolsa conlleva un riesgo de infección, y el despegamiento de membranas puede causar dilatación del cuello del útero, infecciones, hemorragias o ruptura accidental del saco amniótico. Además es una prueba que es muy molesta para la mujer.

Actualmente no está indicado realizar esta prueba por rutina, salvo que tengamos sospecha de meconio. Aun así para comprobar el bienestar del bebé, lo indicado es realizar una monitorización cardiotocográfica, que nos reportará más datos.

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