La incontinencia en el embarazo

¿Por qué se pueden tener perdidas de orina durante el embarazo?

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Durante la gestación, la mujer experimenta cambios en los diferentes sistemas que rigen en el cuerpo humano en general y el sistema urinario es uno de ellos. El útero, que descansa sobre la vejiga, va aumentando de tamaño y de peso con el paso de las semanas. De esta manera, va ejerciendo una presión cada vez mayor sobre la vejiga y su capacidad de almacenaje se ve mermada. Es normal que aumenten las ganas de orinar. Por otra parte, debido al incremento hormonal, el esfinter uretral interno de la vejiga tiene menos capacidad de contracción y, a poco que la vejiga tenga orina, éste se relaja y provoca escapes.

Tipos de incontinencia en el embarazo

La incontinencia en el embarazo

La necesidad de acudir al baño con frecuencia es normal en el embarazo. No obstante, la micción frecuente no debe confundirse con la incontinencia.

1. Incontinencia de urgencia. Es la necesidad de miccionar continuamente, la incapacidad de poder aguantar una vez vienen las ganas. En la mayoría de los casos, está asociada a patologías neurológicas o a vejigas hiperactivas.

2.  Incontinencia de esfuerzo. En el embarazo, hay ocasiones en que las pérdidas de orina vienen después de toser, estornudar, reír o levantar algún peso. Son las conocidas como incontinencias de esfuerzo y se deben en su mayoría a la debilidad de la musculatura del suelo pélvico.

3. Incontinencia mixta. Se presenta cuando las citadas anteriormente vienen juntas.

¿Cuál es el mecanismo de la incontinencia de esfuerzo?

Las mujeres embarazadas suelen padecer la incontinencia urinaria de esfuerzo debido a la debilidad de la faja abdominal y de la musculatura perineal. Su funcionamiento se puede construir mediante un simil. Imaginemos un globo lleno de agua, con un nudo un tanto flojo. El nudo representa el suelo pélvico y el globo la capacidad abdominal. Cuando se tose, se ríe, se levanta un peso o se estornuda, la presión sobre el abdomen aumenta, presionando nuestro globo.

Es como si lo apretáramos con fuerza y en consecuencia el agua querrá salir. Si el nudo está bien hecho, si es fuerte, no se escapará, pero si es flojo, el agua saldrá. Esto mismo es lo que pasa en nuestro cuerpo. Cuando la vejiga tiene orina, al toser, reír o estornudar, aumenta la presión abdominal y ésta empuja a la vejiga. Si el suelo pélvico está contraído, no habrá pérdida, pero si es débil y no aguanta la presión, tendremos una fuga de orina.

¿Qué podemos hacer contra la incontinencia en el embarazo?

La incontinencia de esfuerzo suele ser transitoria y de relativa facilidad de prevención. Conseguir un buen estado del suelo pélvico para poder controlar cuando queramos la salida de la orina es primordial. Para conseguirlo, debemos tener un buen tono y resistencia muscular de la musculatura perineal y capacidad de contraerla y relajarla cuando se quiera.

Los ejercicios de Kegel son muy efectivos para recuperar el tono muscular y fortalecer el suelo pélvico. Lo importante es ser constante puesto que no tienen efecto inmediato. Los resultados se empiezan a notar pasadas las 6-8 semanas. Como medidas extras, intenta evitar la ingesta excesiva de líquidos y de picante, el estreñimiento y mantén una buena higiene íntima para evitar infecciones. Y, sobre todo, como ayuda, contrae la musculatura perineal al toser, al reír o al estornudar. El médico, la matrona y el fisioterapeuta te podrán indicar cuáles son las medidas, y los ejercicios pertinentes para mantener el buen estado de tu suelo pélvico.

Marián Zamora Saborit, fisioterapeuta 

Marián Zamora Saborit
Fisioterapéuta. Técnico en Pilates
Psicomotricista en Educación Infantil
Colaboradora de GuiaInfantil.com
Blog de Marián Zamora 

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