El valor de la prudencia en los niños

Cómo enseñar a los niños a ser prudentes

  • compartidos

Sabemos que debemos educar en valores a nuestros hijos para que en el futuro tengan un bagaje ético al que aferrarse. Pero, ¿sabemos cuáles son esos valores que debemos inculcar? Uno de los más importantes es la prudencia, esa herramienta que les ayudará a conducirse en la vida con sentido común y cierta mesura.

Pero si bien es cierto que queremos niños prudentes, conscientes de las consecuencias de sus actos, no es menos cierto que tenemos ciertas dudas en cuanto a los límites de la prudencia. ¿Tan negativa es la impulsividad que neutraliza la prudencia? Hablamos de cómo inculcar la prudencia a los niños sin que pierdan espontaneidad.

La prudencia que los niños necesitan

Niña feliz en atracción

Aunque la prudencia se asocia generalmente a una virtud desde el ámbito religioso, nada tiene que ver con las creencias. La prudencia es lo que nos permite evaluar las consecuencias que nuestros actos puedan tener sobre otras personas o sobre nosotros mismos. Desde luego, es uno de esos valores que debemos inculcar a los más pequeños.

Prudencia es saber callarse en el momento adecuado para no dañar a otras personas, no hacer ciertas cosas que puedan poner en peligro nuestra integridad o la de los demás, tomar precauciones, pensar antes de hablar o pensar antes de actuar. Siendo así, muchas personas se preguntan hasta qué punto se le debe enseñar a un niño a ser prudente y evitar al mismo tiempo que pierda su espontaneidad y su inocencia. 

Los límites son difusos porque un exceso de prudencia puede hacer que nuestros hijos crezcan con demasiados temores, con demasiadas preocupaciones y retengan sus emociones, algo que es bastante negativo para un desarrollo saludable de cualquier niño. Como siempre, la clave para educar a nuestros niños en la prudencia es el ejemplo.

Consejos para que los niños sean prudentes

1. La mejor forma de inculcar cualquier valor a nuestros hijos es el ejemplo. Si nosotros actuamos sin medir las consecuencias o las repercusiones, no podemos pedirles que sean niños prudentes y comedidos.

2. Explicarles por qué motivos hemos tomado una decisión para que ellos comprendan que antes de decidir hay que valorar todo lo que conlleva la situación. 

3. Leerles cuentos o fábulas que ejemplifiquen los riesgos de ser un niño imprudente, los daños que se pueden causar a sí mismo y a los demás.

4. La empatía también es necesaria para vivir con prudencia. Si enseñamos a nuestros niños a ponerse en el lugar del otro, actuarán teniendo en cuenta a los demás.

5. No hay prudencia sin respeto. Los niños deben entender que ciertos actos tienen repercusiones sobre los demás y que los demás son también personas importantes. Tan importantes como ellos para nosotros.

6. Atemorizar a nuestros niños con avisos apocalípticos no es la mejor forma de inculcarles la prudencia, pero sí podemos recordarles los peligros a los que pueden exponerse con un comportamiento demasiado impulsivo.

Laura Vélez. Colaboradora de Guiainfantil.com

Cuentos con imágenes. Cómo educar en valores a los niños

VIDEO

  • Educación

  • Embarazo y parto

  • Bebés

  • Recetas

  • Alimentación

  • Salud