El peligro de criar huérfanos digitales

Padres que viven pegados a los móviles

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Los niños de hoy en día desde que nacen tienen acceso a ordenadores, tabletas y teléfonos móviles de última generación. Ven a sus padres trabajar con estos aparatos y están habituados a utilizarlos desde muy pequeños.

Podemos denominar a este tipo de niños como una “generación de nativos digitales” debido a la normalidad con la que hacen uso de las nuevas tecnologías. A su vez, el mal uso de esta tecnología tanto por los padres como por la de los hijos (porque sus padres no saben guiarles activamente) nos lleva a la existencia de huérfanos digitales.

Cuando los padres cambian a sus hijos por la tecnología

Nueva generación de huérfanos digitales

En este caso, los huérfanos digitales son aquellos niños cuyos padres prestan más atención a la tecnología que a los pequeños. Dedican más tiempo navegando por internet o usando el móvil que a sus familias.

Es común que este tipo de huérfanos digitales reciban todo tipo de cuidados fundamentales para su desarrollo, pero carecen de la base sobre la que se sustentan todos los demás: el cariño y el apego.

Este tipo de padres prefieren delegar el cuidado de sus hijos a otras personas como pueden ser: cuidadores, abuelos, etc. Además, aun estando físicamente en el mismo espacio, están ausentes ya que les dedican toda su atención a las redes sociales o, incluso, pueden llegar hasta el extremo de optar por comunicarse mediante chats con los pequeños.

Esto hace que los niños se sientan ignorados y menospreciados. Con lo que aparece:

- Una falta de confianza en sí mismo y una baja autoestima.

- Sentimiento de tristeza.

- Baja motivación y rendimiento escolar

- Aumento de la timidez y la agresividad

- Ser socialmente menos activo

- Búsqueda de relaciones virtuales (sin pautas, ni normas sobre cómo hacerlo).

No se debe delegar el cuidado de los niños a la tecnología

En la sociedad en la que vivimos donde lo corriente es que ambos padres trabajen y tengan horarios extensos, es muy probable que los adultos se sientan culpables por no poder estar todo el tiempo que desean con sus hijos, y el poco rato que están les cuesta marcar las normas y los límites siendo pasivos ante el uso de las nuevas tecnologías.

No podemos delegar en dispositivos tecnológicos la educación y el cuidado de los niños. Este tipo de aparatos no pueden adoptar ni reemplazar a los adultos de su papel de padres. En cambio, es algo que forma parte de la sociedad actual y no se pueden prohibir. Por ello, es importante que la actitud de los padres sea activa, donde los adultos pongan normas y límites el uso de las tecnologías.

Es responsabilidad de los progenitores orientar a los niños en la era digital. Nada exime a los adultos de su deber de padres. Algunos consejos:

- Usarlos durante un determinado tiempo. Con ello se consigue que no se vuelva una adicción tanto para el niño como para el adulto.

- Tener todas las “obligaciones” hechas antes de poder usarlas. Realizar, por ejemplo, algunas tareas domésticas

- Establecer diálogo. Dejando de un lado los aparatos electrónicos, usar un tiempo de conversación. Por ejemplo, el momento de realizar tareas domésticas, podrían realizarlas a la vez padre e hijo para poder tener tiempo juntos y conversar.

- Los dispositivos deben estar en un lugar a la vista del adulto.

- Planificar un tiempo junto a los pequeños mientras juega. Los padres, sobre todo cuando los niños son pequeños o no se conoce a la red que acceden deben estar con ellos mientras las usan

- Control en el acceso permitido para páginas o juegos de su edad.

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