Cómo explicar una catástrofe a niños de 9 a 12 años

Cómo comunicar una tragedia a niños mayores de nueve años

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Una catástrofe puede ocurrir en cualquier lugar, en cualquier momento. Cuando se producen hechos inesperados, es posible que algunos niños se hayan visto expuestos a situaciones de peligro extremas. Quizás deban superar pérdidas significativas, hayan experimentado un escenario de violencia o desastres naturales.

Te explicamos cómo puedes abordar el tema de una tragedia con niños a partir de 9 años.

Cómo afecta una catástrofe a niños preadolescentes

Niño triste

Los niños a esta edad (9-12 años) son niños pequeños y casi adolescentes pudiendo variar eso a lo largo del día, lo cual dificulta muchísimo que nos podamos centrar de forma adecuada en las características evolutivas de estos niños y niñas. Estas son sus principales características:

- A esta edad ya podemos explicarles las cosas como si estuviéramos hablando con un adulto. Ya no habrá malas interpretaciones ni distorsión con fantasías.

- Viven una época de cambios físicos y de personalidad constante. Se darán cambios hormonales que implica que tengan una gran inestabilidad que condiciona su manera de reaccionar a estos accidentes críticos.

- Su grupo de amigos pasa a tener un papel crucial. Habrá momentos en los que se refugien en la seguridad que puedan proporcionar los adultos, pero otros en los que llevarán la contraria en cualquier cosa que digan y dificultaran la comunicación

- Dificultad para manejar sus emociones además de no saber bien que rol desempeñan. Por tanto se va preparando esa fase de oposición que caracteriza a la adolescencia

- En cuanto la muerte, ya entienden que ellos también van a morir algún día. Aunque creen que eso será cuando sean muy mayores.

Posibles reacciones de niños de 9 a 12 años ante una tragedia

- No hay pérdida de autonomía, sino todo lo contrario, una hiperactividad, quizá aislamiento y mucha irritabilidad (que es la manera de llorar de un pre-adolescente)

- El hablar con ellos de lo que ha pasado les genera malestar y estrés. Tratarán de evitar esta situación refugiándose en el grupo de iguales donde pueden evadirse de lo que está ocurriendo

- Impulsividad. Conductas como la fuga de casa, son sus maneras de pedir ayuda.

- Afecta al rendimiento en el colegio y de su socialización.

- Cambios en las conductas de alimentación y el sueño.

Ante algunas de estas situaciones, no debemos sobredimensionarlos, sino darles un tiempo para volver al estado anterior al suceso crítico

Cómo ayudar al preadolescente a superar una pérdida

Para contener trataremos de dejarles un espacio para que no tengan que enfrentarse con lo que acaba de ocurrir. Para calmarle, hay que dejarle estar, ya que probablemente querrá todo lo contrario a cuando era más pequeño y le abrazábamos.

Darán información sencilla, concreta y esperando las preguntas que tengan que hacer. Y dando respuestas tranquilizadoras. Debemos aceptar que el consuelo lo encuentre en sus iguales.

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