Los miedos de los niños según su edad

La evolución de los miedos infantiles. Entrevista a la psicóloga Silvia Álava

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Tener miedo es algo común en los niños. Los miedos de los niños son evolutivos, es decir, van cambiando según la edad del niño y esto da lugar a que no se tenga miedo a las mismas cosas a medida que los pequeños van creciendo. La clave está en aprender a superarlos cada uno en su momento y a la edad a la que aparece, evitando que se queden estancados y que el niño vaya acumulando miedos a lo largo de su crecimiento. 

La psicóloga Silvia Álava, coordinadora de la Sección Infantil del Centro de Psicología Álava-Reyes Consultores, ayuda a los padres a entender los miedos de los niños y nos ofrece excelentes consejos para superar el miedo.

Un miedo para cada edad de los niños

Niña llorando

Los miedos crecen con los niños. ¿De qué tienen miedo los niños según la edad que tengan?
Hay edades en las que evolutivamente hablando es normal tener miedo. Los niños a los dos, cuatro o incluso los seis años pasan por una etapa de miedos. Muchas veces, por ejemplo, es muy común el miedo a la oscuridad. Los padres tienen que saber que es algo normal y que muchas veces lo podemos arreglar poniéndoles una lucecita en su habitación, que proyecte una luz indirecta. Lo que no podemos hacer es reforzar ese miedo. 

¿Cuáles son los miedos evolutivos y a qué edad se producen?
A los seis meses, el niño ya empieza con el miedo a los extraños. Empieza a extrañar a su adulto de referencia, que generalmente, es su mamá.  A partir de los seis meses comienza el miedo a los extraños y el niño empieza a extrañar a los padres cuando no están. Por eso, es bueno que los niños salgan de la habitación de los padres por la noche en torno a los cinco meses, para que cuando se despierten, no extrañen tanto a sus figuras de referencia, a la mamá y al papá.

En torno a los dos años, surge un cierto miedo de 'abandono'. Cuando al niño le dejas en la guardería con dos años, a veces se queda un poquito más intranquilo. Lo más probable es que el niño se angustie un poquito, se quede llorando, y a los cinco minutos ya se le ha pasado, se pone a jugar, ya está feliz con el resto de los niños. El problema lo tendríamos con un niño que vemos que ya ha pasado ese periodo de adaptación, ese periodo de miedo o de angustia de separación y no empieza a tener claro que su padre va a volver y se tira toda la mañana llorando. Ahí hay que valorar que no pueda haber otro problema.

A los cuatro años, puede aparecer el miedo a la oscuridad. No hace falta que nos pongamos muy tajantes de 'Tienes que dormir con la luz completamente apagada y con la persiana bajada'. No pasa nada por dejarles una pequeña luz indirecta, de hecho además venden muchas lucecitas de las que se pueden poner en un enchufe, o una pequeña lamparita por la noche, que proyecte una luz que sea una luz indirecta que simplemente al niño le de un poquito de seguridad porque no está totalmente a oscuras. 

¿A qué tienen miedo los niños más mayores?
Suelen temer a los animales. Los niños que desde pequeñitos han estado en contacto con animales no suelen desarrollar ningún miedo. Pero cuando un niño, en torno a los tres o cinco años, se encuentra con un perro grande, pues lo habitual es que pueda sentir un poco de miedo. Hay que enseñarle que si es un perro conocido no le va a pasar nada. Si no es un perro que nosotros conocemos y a lo mejor el animal es el doble del tamaño del niño, es normal tener miedo y quedarse parado. El niño no tienes que ir a tocarle porque no sabemos si el perro está lo suficientemente educado como para no morderle. En el tema de los miedos a los perros, hay que distinguir hasta qué punto es miedo y hasta qué punto es prudencia.

¿Qué más podemos hacer para desmontar los miedos de los niños?
Desdramatizar. Pasa lo mismo con las pesadillas, es normal que los niños en torno a los dos años, los cuatro o incluso a los seis años, se despierten con pesadillas y tengan un poco de miedo por la noche. Eso es tan sencillo como llegar a su habitación y tranquilizarles un poquito. Muchas veces nos puede ayudar darles un poco de agua, dos besitos, decirles que no van a volver a tener miedo, que no se preocupen, y dejarlos durmiendo en su cama. Si le pasamos a nuestra cama, podemos generar un problema mayor. 

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com

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