Técnicas de disciplina positiva para niños

Beneficios de la disciplina positiva en la educación de los hijos

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En general los métodos de educación están arraigados en el empleo de disciplinas punitivas basadas en el castigo, algo que provoca efectos negativos. Al buscar otras alternativas, los padres se van al otro extremo y dan al niño una permisividad exagerada.

El uso de estos métodos tan autoritarios o tan permisivos se da por el cansancio diario y la monotonía de las rutinas que sufren los padres y hace que no puedan pararse a pensar si hay otras maneras de educación.

Como una alternativa eficaz a estos 2 modelos educativos surge la disciplina positiva. Esta se basa en la colaboración, en el respeto implicando al niño en la responsabilidad y autonomía, en el cariño, en la libertad de actuación, en la implicación de los niños y en el desarrollo del niño de manera sana y feliz. Además desde el punto de vista de este modelo no existen niños malos ni buenos, sino buen y mal comportamiento.

Para qué sirve la disciplina positiva

Técnicas de disciplina positiva

El objetivo de este tipo de educación es que los niños entiendan las normas que les aportarán seguridad. No se debe entender esta disciplina como una imposición de estas normas, sino como un medio por el cual el niño se desarrolle de manera sana y feliz y como algo que les enseñe el camino para ser responsable de sus actos y que toda acción tiene una consecuencia. Que además les sirva para aprender la manera adecuada para saber comportarse y actuar en cada situación.

De este modo, con la disciplina positiva se busca favorecer la maduración de los niños para que en un futuro sean responsables, autónomos y felices.

Técnicas para educar a los hijos con disciplina positiva

Para educar desde este modelo hay que recordar que se debe evitar la utilización de castigos físicos y verbales y alejarnos de la imposición de normas y pautas. Ya que el niño debe aprender y no obedecer. Algunas técnicas de disciplina positiva son las siguientes:

- Elogia lo que te gusta. Pondera, cuenta y revive aquellos momentos en los que el niño se porta bien. Son una forma de reforzar las conductas que se quieren repetir.

- Dar rutinas. Establecer normas habituales evitará conductas no deseadas. Si, por ejemplo, el niño sabe que después de jugar debe recoger, le hace entender que si un día no guarda los juguetes estará actuando mal y esto tendrá consecuencias que no le gustan y que deberá asumir. Por lo que, tratará de hacerlo bien.

- Control del adulto. El mal comportamiento se puede describir como una llamada de atención “mal realizada”. El niño entiende que le dedicas más tiempo cuando adopta posturas de este tipo. No prestes atención cuando el pequeño se comporte de una manera inaceptable, en lugar de discutir con él. Así aprenderá que hay mejores maneras de comunicarse. Hay veces que se da una situación tensa y sabes que lo que ha hecho está muy mal. Es difícil mantenerte tranquilo, pero hay que pensar que no se debe hacer delante del niño aquello que no queremos que ellos hagan después. Prueba a dejar el lugar donde está tu pequeño o intenta hacer ejercicios de relajación. Espera a haberte calmado y vuelve a entrar

- Preguntar en vez de ordenar. Así nos aseguramos que el niño conoce la respuesta y le damos la libertad de hacer las cosas o no sabiendo las consecuencias de sus actos. De este modo el niño aprende a comportarse y no a obedecer ciegamente. Por ejemplo, ¿Qué toca hacer ahora? Y dejar que el niño responda.

- Avisar con antelación. Antes de que acabe la actividad que está realizando ir diciéndole y recordándole que es lo que viene para que no le pille de sopetón.

- Dar opciones de comportamiento. Dar a elegir el orden en el que quieren hacer las tareas que deben realizar. Por ejemplo, ¿Prefieres ducharte antes o después de cenar?

- Tabla de recompensas. Establecer límites y reglas claros de manera escrita puede hacer que el niño vea de manera clara que se refuerzan una cantidad de acciones bien realizadas

- El ejemplo de los padres. Es la mejor técnica de disciplina positiva. Los niños imitan todas las conductas que les llaman la atención si no existen otras alternativas por lo que los padres han de actuar con coherencia para servir de modelo a los pequeños.

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