Padres demasiado estrictos. Consecuencias para el niño

Qué ocurre cuando las normas en casa son demasiado estrictas

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Son muchos los padres que piensan que cuando se tiene una crianza estricta en casa, los niños tendrán un mejor comportamiento y su educación será la correcta. Pero la realidad es otra muy diferente, ya que los niños no necesitan autoridad negativa ni castigos para poder comportarse bien, una crianza demasiado estricta sólo hará que los niños tengan baja autoestima y que se creen problemas de conducta, es decir, todo lo que se quiere evitar con un estilo de padres autoritario y estricto, es lo que se consigue.

7 consecuencias para los niños de una crianza estricta

Padre grita hija

1. No interiorizan responsabilidad. Los límites en exceso harán que los niños no puedan controlar su comportamiento por ellos mismos, por lo que no podrán aprender a auto regularse. Las reglas exageradas sólo conseguirán que los niños se resistan a cumplirlas y a asumir la responsabilidad por sí mismos. La auto disciplina sólo se consigue con unos límites basados en el cariño y en el respeto, y nunca en la imposición.

2. Baja autoestima. La autoestima baja o el tener complejos aparece debido a la sensación de que no están siendo escuchados por sus padres en ningún momento, piensan que su opinión no importa ni que se respetan sus ideas. Parece que lo que tienen que decir no es importante.

3. Los niños se pueden convertir en agresores. Los niños aprenden y viven lo que ven, por lo que si aprenden a que deben temer para hacer las cosas bien aprenderán a intimidar a los demás para poder conseguir lo que quiere. Si le gritas, gritará, si usas la fuerza, él también lo hará.

4. No podrán confiar en los demás. La confianza básica en los padres es un esencial para que exista un buen vínculo entre padres e hijos, si no existe esta confianza a los niños les costará poder creer en los demás, algo que perjudicará seriamente sus habilidades sociales. Los niños pensarán que para que sus padres les quieran deben ganar estableciendo normas y límites, por lo que podrán pensar que todo el mundo es egoísta y que todo tiene un precio.

5. Actitud pasiva ante la vida. Es posible que los niños tengan una actitud pasiva ante la vida y que por tanto no se tome la responsabilidad como algo importante. Los niños aprenden con un estilo de crianza estricto a que todo el mundo tiene su lugar fijo y adoptan una actitud de sumisión ante líderes o sistemas de autoridad. Sienten que no son responsables de su propia vida.

6. Tendencia a la ira y a la depresión. Este estilo de crianza autoritaria hará que los niños sientan que sus pensamientos no son valorados y que sus padres no están a su lado para manejar los sentimientos difíciles ni para que aprendan a comportarse bien. Al sentirse solos y abandonados emocionalmente pueden tener a la ira y a la depresión.

7. Son más rebeldes. Existen estudios que demuestran que los niños que son criados con un estilo de crianza estricto se enfadan más y son más rebeldes cuando llegan a la adolescencia por no poder tener las herramientas necesarias para auto regular las emociones y la conducta. Los jóvenes se comportarán de forma exagerada cuando crean que alguien está tratando de decirles qué es lo que tienen que hacer.

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