Cómo saber si eres un padre demasiado estricto

Test para saber si impones demasiadas normas y límites a tu hijo

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Los niños muchas veces sufren demasiados 'no' en casa y en otras ocasiones los padres saben que deben aplicar reglas de disciplina pero no saben si esas técnicas son demasiado estrictas o si son las adecuadas.

Hay padres que tienden a no ser demasiado estrictos (quizás un tanto permisivos), pero otros, al no saber si realmente lo están haciendo bien o no, sí lo son, y mucho.

Cómo saber si eres demasiado estricto con tu hijo

Padre que grita a su hija

Es necesario que los padres valoren si están siendo o no demasiado estrictos con sus hijos, puesto que si la respuesta es afirmativa tendrán que buscar una forma de enseñanza más acorde en la infancia. Los niños no necesitan normas demasiado estrictas, necesitan consecuencias bien establecidas, flexibilidad, entender que son responsables de sus actos, y sobre todo, saber qué es lo que se espera de ellos a cada momento. 

1. En casa hay demasiadas reglas. Una señal de que eres demasiado estricto es que estableces tantas reglas que no eres capaz de cumplirlas todas. Es necesario establecer menos reglas pero ser consistente en su refuerzo, así podrás marcar las reglas como muy importantes.

2. El comportamiento de tu hijo condiciona tus sentimientos hacia ellos. Si a tu hijo le dices cosas como: 'Muy bien, pero lo puedes hacer mejor', o 'Te quiero, pero si no te comportas así me enfadaré contigo', o quizá: 'Serás un miserable si no me haces caso', ¡cuidado! Estas frases y otras parecidas pueden atacar directamente a la autoestima de tu pequeño.

3. Las reglas no respetan a los niños. Por ejemplo, en la adolescencia los niños pueden escuchar música con lenguaje obsceno o jugar a video juegos violentos. Los padres pueden establecer límites y los adolescentes decir que es su gusto personal… por lo que puede haber una lucha de poder. Para que esto no ocurra es necesario discutir y sopesar de forma abierta con tu hijo qué es mejor y qué no lo es para poder decidir qué hacer en un momento determinado.

4. No mides tus palabras. Muchos padres no miden sus palabras, ni tampoco la forma o el tono en las que las utilizan. En este sentido, es necesario saber que las voces tranquilas pueden decir cualquier cosa. La forma en la que se dice las cosas en muchas ocasiones es más importante que el contenido.

5. Amenazas muchas veces. Si dices a tus hijos que vas a hacer algo (muchas veces sin sentido como que vas a tirar todos sus juguetes) y luego no lo haces, tu hijo sabe que eso no va a ocurrir y que lo que has dicho es una amenaza vacía que no sirve para nada. Es necesario que pienses con cuidado las amenazas antes de decirlas.

6. Tus hijos se ven, pero no se escuchan. Los niños han aprendido a que no es necesario que hablen porque no importa lo que digan. Con un estilo autoritario tampoco confían en sus padres para comunicarse abiertamente, por lo que si los hijos no tienen la oportunidad de expresar sus opiniones no sentirán la necesidad de hacerlo. Los padres no tienen que estar de acuerdo en lo que ellos dicen, pero hay que permitirles que lo digan.

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