La educación equilingüe para los niños

El equilingüismo es pensar y hablar en otro idioma sin traducir

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La educación equilingüe permite a los niños utilizar dos lenguas indistintamente y cambiar de un idioma a otro realizar la clásica traducción de palabras. El equilingüismo es la capacidad de utilizar con plena competencia y ninguna interferencia y en cualquier situación, dos lenguas distintas. Este nivel representa el bilingüismo perfecto, es decir, hablar y pensar en otro idioma, sin traducir.

Un alumno equilingüe es aquel capaz de: pensar en inglés y español de forma indistinta, aquel que se expresa en la lengua que piensa, aquel que no traduce, que tiene inherentes las locuciones de cada lengua y es capaz de tener la cosmovisión cultural de las dos lenguas pudiendo adaptarse y seleccionar las decisiones y necesidades en función de la lengua que esté usando.

¿Cómo conseguir una educación equilingüe para los niños?

La educación equilingüe para los niños

Si hay algún aspecto educativo en el que todos los padres coinciden es en la importancia de que sus hijos hablen un segundo idioma pero, ¿cómo podemos conseguir que los niños reciban una educación equilingüe? Para conseguir que los niños sea equilingües es necesario que estén inmersos en el bilingüismo absoluto desde pequeños, y que vivan ambos idiomas como uno solo.

El oído se acostumbra a los sonidos durante la infancia y el aparato fonador a la pronunciación en un idioma concreto. Por eso, es importante que escuchen un acento nativo de forma regular, muy especialmente cuando son más pequeños, ya que hasta los 5 años de edad, los niños incorporan nuevos sonidos y fonemas con total naturalidad y de manera espontánea, y aprenden sin traducir de uno a otro idioma de forma rápida y fácil. 

Algunas de las iniciativas con las que los padres pueden ayudar a sus hijos a ser equilingües son motivarles con cuentos infantiles y juegos educativos desde que son pequeños, el visionado de las películas en versión original, la elección del colegio, la organización de las vacaciones en otro país donde se habla otra lengua distinta del de residencia habitual, y animarles a prepararse para los exámenes de idiomas oficiales.

Otras iniciativas que no necesitan tanto empuje por parte de los padres son la comunicación en otro idioma a través de las nuevas tecnologías, pues facilitan la autonomía en el aprendizaje. Las redes sociales también potencian la expresión y comprensión de distintos lenguajes a través del ordenador, los móviles o las videoconsolas. Al menos una vez al año, conviene que los niños viajen a otros paises de campamento o de intercambio o sean acogidos por una familia anglófona para trabajar el inglés.

Marisol Nuevo.

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