Derecho de los niños a la alimentación

Derechos fundamentales de los niños

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Todos los niños tienen derechos a alimentarse. Es lo que dice, al menos, la Declaración de los Derechos del niño aprobada en 1959. Sin embargo, la realidad dista mucho de la teoría y hoy en día este Derecho de los niños a la alimentación es vulnerado cada día en todo el mundo.

Como padres, es nuestra responsabilidad velar por el cumplimiento de estos Derechos, no solo respecto a nuestros hijos, sino también en un plano más global que incluya a todos los niños del mundo. El Derecho de todo niño a alimentarse no se está cumpliendo en los países en vías de desarrollo, pero tampoco en nuestro primer mundo.

Los niños necesitan alimentarse

Niño come sopa

Según la Declaración de de los Derechos del niño, todos los niños deben tener garantizada una alimentación suficiente, accesible, duradera y en condiciones saludables. Sabemos que no está cumpliendo este derecho que resulta esencial para el desarrollo físico e intelectual de los niños.

La alimentación es vital para cualquier niño o adulto. Eso es algo que debemos hacer entender a nuestros hijos, así como educarlos en la solidaridad. Que nuestros niños sean más conscientes de que la alimentación no está garantizada para todos puede hacer que cambien a mejor su relación con la comida

Este derecho a la alimentación se encuentra en el principio 4 de los Derechos del niño, junto con otros derechos fundamentales como el de la vivienda, el recreo y los servicios médicos adecuados. Y si antes este derecho se vulneraba únicamente en los países más desfavorecidos, hoy en día vemos cómo también nos está afectando más cerca.

Los problemas de la alimentación en los niños

Lo que a unos niños les sobra en su alimentación, a otros le falta. Hay niños que no pueden obtener el alimento básico y sufren desnutrición, mientras que otros niños abusan de los alimentos que tienen a su alcance de tal manera que llegan a sufrir problemas de sobrepeso y obesidad infantil a casusa de la llamada 'sobrealimentación'.

La malnutrición abarca ambas caras de la moneda. Tanto los niños que no pueden acceder a su comida diaria, como los niños que abusan de los azúcares y las grasas son niños malnutridos. Y en ambos casos los riesgos para la salud son muchos. La diferencia está en que un niño con sobrepeso seguramente tendrá a su alcance también los servicios médicos adecuados y un niño desnutrido no.

Lo que está en nuestra manos para garantizar este Derecho a la alimentación es educar a nuestros hijos con cierto sentido de la responsabilidad a la hora de las comidas. Una alimentación saludable, equilibrada y sin derroches enseñará a nuestros hijos que los recursos son limitados y hay que compartirlos. Así podremos hacerlos partícipes de un problema que hoy no les afecta a ellos pero sí a millones de niños en todo el mundo.

Laura Vélez. Redactora de Guiainfantil.com

Decálogo de los derechos de los niños

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