Ser un niño competitivo. Ventajas e inconvenientes

¿Es bueno o malo que el niño tenga espíritu competitivo?

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La competitividad nos ayuda a superarnos a nosotros mismos, a mejorar en ciertas áreas, pero siempre que no se viva como algo obsesivo. Por lo tanto, ¿ser un niño competitivo es bueno o malo? La respuesta es que es bueno en su justa medida, siempre que no resulte obsesivo para el niño.

Es importante desarrollar en los niños la capacidad para superar dificultades, superarse a sí mismo, y solucionar los problemas, así como aprender de los propios errores. Pero también hay que enseñarles a disfrutar de lo que hacen, a que no se puede ganar siempre ni ser el mejor en todo. 

Niños competitivos: inconvenientes

Niños muy competitivos

Los sentimientos de competitividad en niños, los podemos ver claramente en sus juegos y los deportes que practican, pero también en las tareas escolares, (trabajos, exámenes…) Niños que se enfadan por no ganar un partido o una carrera o por no haber sacado un sobresaliente, son niños extremadamente competitivos, en los que este sentimiento puede llegar a traerle problemas.

Los niños excesivamente competitivos evalúan sus resultados en términos de todo o nada, o se gana o se pierde, y eso puede traer problemas serios al niño, como pueden ser: 

-Baja autoestima.

-Estrés.

-Baja tolerancia a la frustración.

-Extremada preocupación por la perfección. Por ejemplo, necesitan sacar siempre buenas notas, (un bien no les basta), o pueden rechazar tareas en las que sienten que no van a obtener éxito, y así evitan el fracaso.

Niños competitivos: ventajas

Una competitividad positiva es aquella en la que el niño asume que los errores no son malos, sino que nos enseñan a superarnos a nosotros mismos, y que no hay que esforzarse por ganar siempre, sino por mejorar y por intentar hacer las cosas. Es necesario educar a los niños en el esfuerzo y en disfrutar de lo que se hace, y no tanto en el ganar siempre o en ser el mejor en todo. 

Sería importante desarrollar en el niño una competitividad positiva a través de:

-Compararse consigo mismo y no con los demás. Siempre habrá alguien mejor que tú, pero lo importante es superarse a sí mismo.

-Valorar el esfuerzo y no sólo el resultado.

-Fomentar actitudes de cooperación y de ayuda a los demás. 

-Enseñarle a aprender de los errores, y no a 'castigarse' por ellos.

-Disfrutar de lo que hacen, independientemente del resultado.

Jimena Ocampo, pedagoga

Jimena Ocampo Lozano
Pedagoga Colegiada
Experta en Atención Temprana
Centro de Psicología Álava Reyes 

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