Cómo educar los sentimientos de los niños

Consejos para enseñar a los niños a expresar sus sentimientos

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A lo largo de los últimos años la educación emocional de los niños es un tema en el que se está poniendo, afortunadamente, mucho énfasis y atención. Tanto familias como escuelas se preocupan e interesan en cómo educar las emociones y los sentimientos de sus hijos o alumnos y, de este modo, capacitarles para que obtengan mayores oportunidades de éxito personal, social y académico. 

Diferencias entre emociones y sentimientos en la infancia

Niña con osito

A pesar que muchas veces hablamos de emociones o sentimientos como si fueran sinónimos la verdad es que no lo son exactamente. Para diferenciar emoción de sentimiento de un modo fácil podemos decir que la emoción es una reacción fisiológica, cognitiva y conductual de corta duración ante un estímulo determinado que provoca las siguientes 7 emociones básicas: tristeza, alegría, miedo, ira, asco, sorpresa o vergüenza

Los sentimientos, en cambio, son el resultado de la evaluación que hacemos de las emociones. Se trata de un estado de ánimo más duradero y estable. Para poner un ejemplo práctico podemos decir que  de la emoción tristeza puede abrirse todo un abanico de diferentes sentimientos: desesperanza, soledad, abatimiento, apatía,… dependiendo de la evaluación psicológica que hagamos de esa primera reacción emocional. 

Así pues, los sentimientos que no son otra cosa que la evaluación consciente y subjetiva de las emociones, se pueden educar igual que lo hacemos con las emociones: mediante juegos, cuentos o diferentes actividades que podemos llevar a cabo con los niños.

Recursos y estrategias para educar los sentimientos de los niños 

Para poder educar los sentimientos y emociones, debemos:

1. Dotar a los niños del vocabulario emocional necesario para que identifiquen cómo se sienten,  trabajando el autoconocimiento (habilidad para poner nombre a nuestras emociones y sentimientos),

2. Estimular la adquisición habilidades sociales tan importantes como la empatía, es decir, que sean capaces de ponerse en el lugar del otro, reconocer y aceptar sus diferencias físicas, cultural o emocionales.

3. Trabajar el autocontrol, la capacidad de manejar emociones fuertes y no dejarse arrastrar por el primer impulso.  

Para ello podemos utilizar  diferentes recursos como los que aquí proponemos.

1. Podemos crear nuestro propio álbum de emociones y sentimientos recopilando fotos de personas, animales o dibujos animados que expresen diferentes estados emocionales. Se trata de observar las imágenes, que podemos recortar de revistas o periódicos, y nombrar la emoción que representa. Una vez identificada pedimos al niño que nos explique qué es lo que puede haber hecho sentir así esa persona, cómo se sentiría él en su lugar y qué podría hacer él en caso que necesite ayuda.  De este modo trabajamos el vocabulario emocional, evaluamos la emoción generando un sentimiento y por último buscamos la relación empática entre el personaje y el niño.

2. Las historias y cuentos son sin duda un excelente material para trabajar las emociones y sentimientos de los niños ya que proporcionan el clima adecuado para poder establecer una excelente conexión con lo que sienten nuestros pequeños. 

En la actualidad existen multitud de títulos enfocados a trabajar por ejemplo los celos, la alegría, la tristeza, la soledad,… pero no es necesario que los adquiramos todos, cualquier cuento clásico o no, es perfectamente válido para educar los sentimientos de los niños. En todos ellos vemos reflejados diversos sentimientos en los que podemos hacer hincapié y reflexionar junto a los niños sobre lo que está sucediendo y por qué. Generalmente las historias que en ellos se plantean muestran las consecuencias de no tener control sobre las emociones o bien ofrecen respuestas adecuadas a cómo gestionar el enfado  

3. Jugar a 'Ahora me siento... porque…' . Este es un juego que podemos poner en práctica en cualquier momento, se trata de que el niño o niña vaya aprendiendo a pensar y verbalizar cómo se siente en una situación determinada, por ejemplo cuando pierde un juguete, mira la tele o va al parque. Lo mejor es que sea el adulto quien empiece diciendo por ejemplo 'Ahora me siento feliz porque estoy contigo', 'Ahora me siento tranquila porque estoy en casa', …. Estos ejemplos facilitan la expresión emocional y generan la evaluación consciente que da lugar al sentimiento que surge de ella. 

Estos son solo tres ejemplos de cómo educar los sentimientos de los niños. Cualquier situación cotidiana es una excelente oportunidad para la ofrecer a los niños las herramientas emocionales que necesitarán el resto de su vida: autoconocimiento, autocontrol, habilidades sociales y toma responsable de decisiones.

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