Cómo educar a niños quejicas y protestones

Niños respondones que protestan por todo a sus padres

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Los niños se quejan y protestan, sobre todo cuando son pequeños. Que un pequeño esté el día quejándose es normal puesto que es su manera de decirte que no está de acuerdo con lo que tú estás diciendo, el problema es que si no paras estas quejas a tiempo puede convertirse en un ‘quejica crónico’.

Un niño que es un ‘quejica crónico’ y que sus padres no han puesto remedio ni le han educado para que deje de serlo es probable que se convierta en un adulto ‘quejica’ y respondón.

Qué hacer si nuestro hijo protesta y se queja por todo

Niños protestones y quejicas

Resulta muy importante que, desde que son pequeños, los padres eduquen a sus hijos ‘quejicas’ para que dejen de serlo y sepan comportarse de una forma más apropiada pudiendo canalizar las emociones que les hacen quejarse todo el tiempo (por cualquier cosa). 

Tendrás que controlar tus nervios y no ceder a las demandas de tu hijo sólo para que se calle porque entonces sus quejas poco a poco se convertirán en exigencias. No te pierdas los siguientes consejos para que no pierdas la cordura. 

1. Mantén la calma. Es cierto que las quejas constantes de tus hijos pueden sacarte de tus casillas y ponerte de los nervios pero no te servirá de nada. Los niños podrán patalear, morder, gritar o llorar para que les mires y les hagas caso. Si gritas tú también o les reprochas su mal comportamiento estarás haciendo un refuerzo negativo, es decir, estará viendo que con su mala actitud está consiguiendo la atención que tanto quiere conseguir de ti. En este sentido, con calma y con firmeza podrás corregir el comportmiento de tu hijo diciendo cosas como: “Por favor, pídelo adecuadamente” o quizá algo como: 'Por favor, no golpees mi pierda, no me gusta y duele'. Recuerda que si gritas para expresar tu frustración tu hijo también lo hará.

2. No cedas. Cuando los niños persisten en sus ‘quejas' muchos padres tienen la tentación de ceder sólo por no escucharles. Por este motivo es necesario que no cedas y que le hables con voz normal todo el tiempo. Haz caso omiso y haz como que lees o que haces otra cosa hasta que tu hijo empiece a hablar con normalidad, y sólo en ese momento podrás empezar a negociar una solución (que no significa tener que ceder a sus pretensiones).

3. No te olvides de los elogios. Si el mal comportamiento de tu hijo continúa tendrás que dejar clara la disciplina que utilizarás y decirle cosas como: 'Si sigues gritando a mamá tendrás que pensar en tu dormitorio durante unos minutos'. Cuando tu hijo esté en calma entonces tendrás que hablar con él para reforzar el mensaje de pedir disculpas y darle un abrazo con todo tu amor. La clave en la disciplina de los niños ‘quejicas’ es la consistencia. Aunque la mala conducta merece la atención de los padres y deberá ser corregida, el buen comportamiento también tendrá que ser elogiado. Si tu hijo resuelve un conflicto sin quejarse tendrás que elogiarle, ¡será todo un logro para él!

Educar en valores a los niños

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