Cómo corregir a los niños que insultan

Consejos para padres con niños que dicen palabrotas

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Llega un momento en el que, por más que nos esforcemos en lo contrario, nuestros hijos acaban soltando alguna que otra palabrota o insulto. ¿Qué hacer cuando esto ocurre, lo dejamos pasar o corregimos de inmediato?

Como siempre, todo dependerá de la edad del niño y de la intención con la que lo haga, no es lo mismo el insulto del niño de 2 años que el de uno de 10. Te enseñamos unas pautas para corregir a tu hijo cuando suceda esto.

8 pautas para corregir a los niños que insultan

Niño que dice palabrotas

1. Ser un ejemplo, un modelo a seguir. En primer lugar, los padres debemos ser referentes positivos para nuestros hijos ya que los niños pequeños aprenden fundamentalmente por imitación. Si nosotros, los padres, somos los primeros en insultar cuando nos enfadamos por algo difícilmente tendremos autoridad moral para corregir a nuestros hijos cuando insultan. 

2. Fijar normas y límites claros respecto a los insultos dentro o fuera de casa.  Como padres que somos debemos establecer las reglas de juego que se permiten en nuestro hogar y esto incluye  también el tipo de vocabulario y tono que se puede utilizar en casa y fuera de ella. Debemos explicar a los niños qué palabras son aceptables y cuáles no. Por qué no es correcto insultar y cómo deben tratar a sus hermanos, familiares, amigos y conocidos. Debemos explicar la importancia del respeto y de la tolerancia, pero no solo eso, también deben vernos practicar estos valores con ellos y con el resto de las personas que nos rodean.

3. Moderar las reacciones. Teniendo clara la primera premisa (que debe ser básica para poder corregir a los niños que insultan) debemos tener en cuenta otra muy importante y es que cuanto más nos enfademos con los niños cuando insultan más poder les concedemos. Los niños descubren pronto, y en función de nuestras reacciones, el poder que tienen determinadas palabras, sobre todo palabrotas e insultos. Así que al reprender al niño que insulta debemos mantener una postura firme pero no autoritaria, explicar pero no gritar, incluso en ocasiones será preferible ignorar a castigar.

4. Practicar la empatía. Intentar entender por qué el niño insulta: ¿nos está provocando, llamando la atención o no puede contener la ira? Saber la respuesta a esta cuestión nos ayudará a corregir mejor a estos niños que insultan.

5. Aplicar sanciones ante la reincidencia de insultos. En ocasiones será suficiente con aplicar un castigo corto del tipo tiempo fuera para que el niño se dé cuenta que lo que ha dicho ha herido los sentimientos de un tercero y que eso no se permite. En otras, y con niños más mayores; la sanción puede estar relacionada con la retirada de un privilegio como ir al parque a jugar a fútbol con sus amigos al día siguiente. 

6. Buscar la saturación del insulto. Esta alternativa, aunque parezca controvertida, es una estrategia para quitar poder al niño que insulta para provocar. Se trata de ofrecer un espacio y un tiempo para que el niño diga todos los insultos que quiera sin parar. Por ejemplo le pediremos que durante 5 minutos diga 'tonta' si es ese el insulto que nos ha proferido, mientras nosotros debemos permanecer tranquilos a su lado. 

7. Proponer y aplicar la reparación del daño causado. Esta es otra técnica que se utiliza para reparar el daño infringido por un insulto por ejemplo a un hermano. El niño que insulta debe decirle a su hermano un mínimo de 3 elogios o alabanzas de modo sincero. Aplicable a niños a partir de los 6 años.

8. Ofrecer alternativas. Esta es la mejor de las técnicas porque el objetivo es a largo plazo, mientras que las demás si bien tienen resultados inmediatos a la larga funciona mejor cuando el niño conoce otros modos de expresar su enfado, rabia o frustración o ha aprendido a esperar o a llamarnos la atención sin necesidad de recurrir a los insultos ni a los malos modos. Nuestra función como padres es ofrecerles modelos, guías de comportamiento diferentes a las que están usando erróneamente.

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