5 consejos para evitar que el niño se chupe el dedo

Trucos para que el niño deje de chuparse el dedo

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Para muchos padres, que su hijo se chupe el dedo simboliza todo un problema, ya que desean que aparte este hábito que ha cogido como conducta. Algunas de las razones de los niños para chuparse el dedo de forma reiterada pueden ser la sensación de hambre, un hábito a la hora de conciliar el sueño, un acto reflejo desde el vientre materno o incluso una manera de relajarse o conseguir estar calmados

5 trucos para que el niño no se chupe el dedo

Consejos para que el niño no se chupe el dedo

1. Cambiar el estímulo para dormir: Muchos niños únicamente se chupan el dedo a la hora de dormir, por lo que para poder evitar esta conducta es necesario cambiar el estímulo o introducir elementos nuevos a la hora de conciliar el sueño. El hecho de que muchos niños consigan relajarse para dormir chupándose el dedo, puede sustituirse por peluches, tal vez una luz tenue que les ayude a relajarse, o incluso música o nanas cantadas por los padres. De esta manera, el niño relacionará el momento de dormir con una situación en la que no necesita llevarse el chupete a la boca, porque ya encuentra su relajación de otra manera. 

2. Alternativas a estados de estrés: Lo mismo que a la hora de dormir sucede cuando el niño tiene cogido el hábito de chuparse el dedo cuando se encuentra nervioso, estresado o demasiado activo. En este momento, lo que deben hacer es aportar seguridad al niño con otros estímulos, es decir, enseñándoles que pueden coger su juguete favorito, tal vez un peluche, cuando se encuentren nerviosos, o que se pueden distraer cantando o bailando. 

3. Distracciones durante el día: El aburrimiento es otra de las causas de que los niños se chupen el dedo. Simplemente un momento de tiempo libre es lo que puede hacer que de forma natural se lleven los dedos a la boca, por lo que es necesario que los padres les enseñen cómo distraerse con otro tipo de actividades. 

4. Aportar cariño y seguridad: El hecho de chuparse el dedo para algunos niños no es más que un hábito más, pero para otros es todo un proceso de relajación para conseguir una seguridad que no tienen de otro modo. Ante situaciones de estrés o de nerviosismo, los niños pueden llevarse los dedos a la boca, por lo que es labor de los padres aportar gracias al cariño una situación de confort y seguridad para que no lo necesiten. 

5. Refuerzos positivos: Para muchos padres, el hecho de que un niño se lleve los dedos a la boca puede ser algo negativo, y así se lo hacen saber en cualquier momento y ocasión. Para que el niño comprenda que es un hábito que ha de dejar por el paso del tiempo, es recomendable hacer refuerzos positivos y celebrar cada pequeño logro, es decir, cada vez que consiga no llevar a cabo esta conducta. Cuando el niño comprende que va por el buen camino y se siente halagado por las felicitaciones de sus padres, conseguirá sentirse bien consigo mismo, que suba su autoestima y no se sientan humillados. 

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