4 ejercicios para controlar la agresividad infantil

Cómo ayudar a nuestro hijo a manejar y controlar la ira

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Hay muchos niños que cuando son pequeños recurren a la violencia para solucionar sus conflictos ¿eso les convierte en niños agresivos?

Hablar de agresividad infantil significa estar hablando de que tu hijo va a tender a resolver una situación que le frustra o considere injusta causando daño a los demás, bien siendo físicamente mediante empujones, arañazos o patadas, o bien de forma verbal con insultos o palabras como tonta o mala. Pero tú puedes ayudarle a canalizar su ira mediante una serie de actividades. 

4 ejercicios básicos para frenar la agresividad de los niños

Niño agresivo

Estos comportamientos agresivos son muy comunes a edades tempranas entre los 2- 4 años y si no se canalizan de forma adecuada puede observarse en edades posteriores. 

Lo primero será utilizar cualquier oportunidad que se presente para enseñarle cómo debería actuar ante esta situación que le produce tanto enfado. Puede ser enseñado tanto por ti como su profesor o cualquier adulto con el que tenga un vínculo. Algunos ejercicios que pueden ayudar a que la situación mejore será:

1. Canciones: Este ejercicio está indicado sobretodo para edades entre 2-4 años. Es difícil enseñar las consecuencias que tiene lo que hacen. Aunque siempre es bueno cuando se produce el daño tener un tono serio y retirarle la mano o los dientes si nos intenta hacer daño, será igualmente importante explicarle más tarde que esas conductas nos disgustan. Así que de igual modo que le cantas canciones infantiles, ¿por qué no cantarle para que sirve cada parte del cuerpo? Por un lado, conseguiremos que se relaje utilizando esa canción y por otro, al repetirle siempre lo mismo comprenderá que no es para eso. Por ejemplo, los brazos sirven para abrazar, las manos para acariciar, los dientes para comer… Y así según las conductas que haga.

2. Palo de hablar: Conseguir que tenga una conducta más dialogante ante un conflicto cuando son más mayores (a partir de los 5- 6 años) puede resultar muy difícil, por eso, nos podemos servir de un palo de lluvia o incluso un reloj de arena para fomentar que respete el turno, practique el tono para dirigirse a los demás y se acostumbre a escuchar al resto de personas con las que tuvo lugar el conflicto. Por un lado, conseguiremos que tenga tiempo para hablar y por otro, que ceda el turno de palabra la otra persona para que se exprese.

3. Técnica del semáforo: Frecuentemente la conducta del niño no parte ya de la violencia física. Es importante identificar cuales son los motivos y el grado en el que las cosas le influyen. El semáforo es una técnica estupenda para lograr hacer tangible los sentimientos de tu hijo y que él mismo sea consciente de cómo la conducta agresiva está subiendo de nivel. Una vez identificado esto, podremos enseñarle que hacer en cada caso para lograr calmarse y así prevenir que no llegue a tener conductas demasiado agresivas. Por ejemplo, el rojo será pararse o alejarse de la situación, el amarillo pensar en soluciones y el verde dialogar y expresar nuestros sentimientos.

4. Yoga o meditación: Cada vez más la práctica del yoga se está extendiendo para los niños y ya no queda reservado solo a adultos. La meditación en niños está demostrado terapéuticamente que puede ayudarles en muchos aspectos esenciales: le permitirá tener un mayor autocontrol corporal, mejorar su respiración y encontrar la calma en esos momentos que parece que le cuesta más. Cuanto antes empiecen con esta práctica, más posibilidades tendrá de reducir ese tipo de conductas.

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