Errores y aciertos de los castigos en la escuela

Cómo deberían ser los castigos a los niños en la escuela

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No es fácil llevar un aula con 20 o 30 niños, poder mantener un equilibrio y armonía en la clase para que todos los alumnos atiendan y aprendan puede resultar complicado en ocasiones.

Cada alumno tiene su propia idiosincrasia y resulta equivocado que un maestro intente que sean los alumnos los que se de adapten a su forma de trabajar, lo ideal es que el maestro dedique tiempo a conocer a sus alumnos y que determine las clases dependiendo de los intereses y de las necesidades de los niños y niñas que tiene dentro del aula.

6 errores de los castigos infantiles en la escuela

Profesora con niña castigada

En ocasiones los maestros cuando tienen al aula con alumnos que la distorsionan, que tienen un comportamiento disruptivo o que no quieren trabajar en ocasiones utilizan los castigos para conseguir mejorar el equilibrio del aula, pero esto en ocasiones tiene errores y aciertos que merece la pena recordar para usar esta estrategia adecuadamente.

Los castigos en la escuela pueden ser utilizados de forma errónea  cuando un maestro no tiene en cuenta al alumno y sólo quiere reestablecer la armonía del aula eliminando la mala conducta en el instante. Esto es un problema que se tendrá de nuevo a largo plazo porque aunque se elimine la conducta en el momento, si no se modifica el comportamiento y se averigua el porqué de la mala conducta, los castigos simplemente son parches educativos. Un castigo será un error cuando:

1. Cuando sólo se quiera eliminar la mala conducta para reestablecer la clase.

2. Cuando no se tenga en cuenta al alumno.

3. Cuando no se hable después del porqué del castigo con el alumno o los alumnos implicados.

4. Cuando se empleen los castigos de forma indiscriminada porque el maestro se siente desbordado ante las situaciones.

5. Cuando no busque el origen real del problema.

6. Cuando no se tomen medidas a largo plazo.

6 aciertos de los castigos a niños en la escuela

Los castigos se convertirán en aciertos cuando en lugar de ser castigos indiscriminados y sin sentido para el alumno, se conviertan en consecuencias establecidas por maestro y alumno y el niño o niña sepa qué consecuencias habrá después de una conducta determinada. Sólo de este modo el alumno podrá anticipar su mal comportamiento y tener la responsabilidad suficiente sobre él mismo para poder reconducir su conducta y comportarse adecuadamente para evitar las consecuencias que él mismo pactó con el maestro ante una situación concreta. Los castigos serán un acierto cuando:

1. Cuando en lugar de castigos sean consecuencias pactadas.

2. Cuando el alumno pacte con el maestro las consecuencias.

3. Cuando el alumno colabore en establecer las consecuencias ante sus actos.

4. Cuando también existan recompensas para potenciar las buenas conductas.

5. Cuando exista un apoyo emocional después de las consecuencias y el maestro se ocupe en hablar de lo ocurrido con el alumno para llegar a nuevos acuerdos y consecuencias.

6. Cuando el alumno es consciente de lo que ha ocurrido tiene un por qué y busque el modo de solucionar ese comportamiento negativo.

Los castigos nunca deberán ser corporales ni utilizar el lenguaje despectivo para humillar al alumno. Los castigos y consecuencias deberán ir dirigidos a eliminar privilegios (como por ejemplo 10 minutos menos de recreo) o a poner privilegios en caso de un buen comportamiento (como que el alumno realice algo que le guste, como ser el recadero de la clase).

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