El miedo de los niños a las regañinas de sus padres

Cómo afectan las riñas o regañinas de los padres a los hijos

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A ningún niño le gusta que sus padres le riñan o le llamen la atención cuando se porta mal, y mucho menos, delante de sus hermanos, compañeros o amigos. Muchos de ellos temen las regañinas de sus padres y para evitarlas mienten o esconden sus travesuras todo el tiempo que pueden.

Pero ¿es bueno que tengan miedo a que les riñamos o quizás es peor el remedio que la enfermedad? ¿Hasta qué punto es efectiva y no dañina la regañina?

Cómo utilizar la regañina con los niños de forma constructiva

Padre regaña niña

Está claro que los padres, y más hoy en día, tenemos que hacer uso de muchas técnicas para modelar, encauzar y corregir el comportamiento de nuestros hijos. Entre todas ellas, las regañinas son una de las formas más utilizadas, quizás con demasiada frecuencia, para llamar la atención a nuestros hijos cuando algo de lo que han hecho está mal.

Si bien regañar no suele la mejor vía para que un niño aprenda, cuando son constructivas y se realizan desde la calma, las regañinas o reprimendas verbales pueden usarse de vez en cuando para modificar determinados comportamientos. El peligro de las regañinas reside en la facilidad en la que uno puede perder el control y acabar gritando o amenazando a los niños, es decir, cuando se nos van de las manos y causamos temor.

Recordemos que la regañina debe servir para corregir a los pequeños, no para atemorizarlos. El objetivo de las regañinas siempre es educar, no atemorizar ni humillar.  Para que sean efectivas debemos utilizarlas adecuadamente, hablando en un tono firme pero sin gritar, descalificar o avergonzar al niño. En caso contrario corremos el riesgo de que las regañinas acaben siendo contraproducentes por el miedo que les generamos a nuestros hijos.

Efectos negativos en los niños de las regañinas mal empleadas

- Está comprobado que los niños que tienen miedo a que les regañemos nos mentirán más y asumirán peor su responsabilidad de los errores o fracasos.

- Una regañina constructiva ayuda a los niños a saber que ese determinado comportamiento es inaceptable e inadmisible, una regañina atemorizarte impide el aprendizaje y la interiorización de las normas de conducta.

- Los niños pequeños son muy sensibles a las críticas y a los gritos de los adultos. Y,  a pesar de que no todos ellos reaccionan igual ante las regañinas, un exceso de ellas puede acabar minando la autoestima de nuestros hijos.

- Reñir a un niño con un tono alterado, con insultos y humillaciones, puede desencadenar con el tiempo depresión, falta de autoestima y derivar incluso en comportamientos violentos. Lo que ahora es miedo en un futuro será resentimiento.

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