Refuerzos positivos en la educación de los niños

Cómo utilizar los estímulos positivos para el aprendizaje del niño

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En el camino de la educación a veces encontramos tramos llanos y agradables y, en otras ocasiones, resultan cuesta arriba, empedrados y algo tortuosos. Para reducir obstáculos debemos conocer las estrategias más empleadas en la psicología educativa del siglo XXI, una de las más potentes es sin duda el Refuerzo Positivo.

El Refuerzo Positivo consiste en ofrecer al niño un estímulo agradable cada vez que éste emite una respuesta adecuada, así tenderá a repetirla en mayor medida. Por ejemplo, le ofrecemos una sonrisa y halago después de ordenar su cuarto, le damos un helado si se ha portado bien toda la tarde en casa de los abuelos, le permitimos ver la TV si ha hecho los deberes… 

6 claves para emplear refuerzos positivos en la educación de los niños

Madre besa niño

Para poder utilizar el Refuerzo Positivo de una forma adecuada y lograr los mejores resultados, debemos tener en cuenta las siguientes pautas básicas:

1. Para que el refuerzo positivo sea eficaz debe ser explicado al niño antes de que realice la conducta deseada y en términos positivos. Es decir, no le vamos a decir 'Como no hagas los deberes, no hay tele esta tarde'. Si no que nos vamos a sentar enfrente de él, en un momento en que podamos charlar tranquilamente, asegurándonos de que nos escucha y le vamos a decir: 'A partir de ahora, siempre que hagas los deberes planificados para esa tarde, vas a poder ver la televisión'.

2. Tenemos que ser muy concretos en lo que va a conseguir el niño: en qué momento y durante cuánto tiempo. Que no lleve a equívocos, ni a intentos de negociación. Por ejemplo, 'Podrás ver la TV durante 20 min. después de la cena'. 

3. El refuerzo positivo debe ser aplicado a corto plazo. Es decir, el estímulo agradable para el niño debe aplicarse justo después de la conducta deseada. Si la conducta deseada es que estudie todos los días y el estímulo que le ofrecemos es un viaje en verano, el niño no tiene la suficiente capacidad para mantener cada día la conducta deseada por ese estímulo motivador tan a largo plazo. Cuanto más cercano sea en el tiempo, más eficacia lograremos. 

4. Refuerzo ajustado a la conducta deseada, que sea coherente y justo.

5. Agradable para el niño. Si queremos conseguir un cambio importante debe tener una alta dosis de motivación para él, hay que pensar qué es aquello que le gusta en su día a día. A veces  no nos damos cuenta que lo que más le puede gustar a nuestros hijos es pasar tiempo agradable con nosotros, jugando a algún juego de mesa, dando un paseo, comiendo un helado juntos…

6. Por supuesto, debemos ser consecuentes. Siempre que el niño emita la conducta debe ir seguido del refuerzo previsto. Si consideramos que no vamos a conseguir ser constantes con ese estímulo es preferible que no se inicie, pues en el momento que perdamos credibilidad es muy difícil conseguir los siguientes objetivos.

Independientemente de la aplicación adecuada de los refuerzos, estas estrategias deben ir siempre acompañadas del cariño incondicional. No dejamos de quererles porque hayan hecho algo que creemos que es inapropiado y, así, debemos transmitírselo. De lo contrario, podríamos dañar la seguridad en sí mismo, su autoestima y en definitiva generar inestabilidad emocional.  

Por qué utilizar el refuerzo positivo con los niños

Tradicionalmente en nuestra sociedad, se ha empleado el castigo para lograr una correcta educación de los niños. Sin embargo, el castigo continuado no siempre es efectivo pues exige la atención de los padres hacia los hijos y a veces es lo que los propios niños buscan. Además, lo visualizan como una imposición externa e incluso puede dañar la autoestima. 

Es preferible, emplear el refuerzo positivo acompañado de la extinción, no voy a atender aquellas 'llamadas de atención' en negativo que quiero que desaparezcan. Así, poco a poco irá desarrollando estrategias para lograr mi atención en positivo. 

Cuando los padres aprenden a utilizar el refuerzo positivo y la extinción, unido al cariño incondicional y utilización muy escasa de castigos (únicamente cuando la actuación del niño es lo suficientemente grave y desajustada), los niños empiezan a repetir respuestas apropiadas de forma internalizada y comienzan a sentirse mejor con este cambio pues sus relaciones con los demás y con ellos mismos también mejoran. 

Lucía  

Lucía Boto Pérez 

Psicóloga 

Centro de Psicología Álava Reyes

Educar en valores a los niños

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