Qué aprenden los niños de sus errores

Por qué es importante dejar que el niño cometa errores

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El aprendizaje de la experiencia es lo que más enseña en esta vida tanto a adultos como a niños. Por este motivo, los padres deben dejar a los niños que cometan errores de vez en cuando, porque es la única manera de que exista un aprendizaje real e integrado. Pero esto no es tan fácil como parece.

Desde que los hijos nacen, los padres los aman incondicionalmente y a medida que crecen se les apoya para que aprendan todo en la vida, empezando a sentarse, a gatear o caminar. Los padres son los guía que enseñarán todo a los pequeños para que estén bien y aprendan lo que necesitan. El apoyo y la enseñanza siempre deben ir cogidos de la mano. 

Por qué es importante dejar que los niños se equivoquen

Niño con helado caído 

Aunque algunos padres se sientan incómodos, también es necesario que los padres dejen a los niños que cometan algunos errores, de hecho, dejar que los niños aprendan de ellos hará que los pequeños puedan aumentar la resiliencia, algo que hará que crezca su confianza, su capacidad y su felicidad.

Si a los niños se les da la oportunidad de luchar y a cometer errores, se le estará permitiendo desarrollar grandes habilidades sociales y emocionales. Pero cuando a un niño se le permite cometer errores, debes estar seguro que no le estás poniendo en riesgo su seguridad y tu tranquilidad.

Los errores que a un niño se le permite cometer deben ser siempre en situaciones controladas por el adulto, para poder ayudarle y guiarle después de que el pequeño haya cometido el error. El papel de los padres es el de apoyar y orientar a los pequeños y nunca hacer las cosas por ellos, porque los niños deben aprender a hacerlo por sí mismos. 

Qué aprenden los niños de sus errores

Cuando los niños tienen la oportunidad de aprender de sus errores lo que realmente aprenden es:

- Una oportunidad para hacer las cosas por sí mismos y además hacerlo bien. Primero será con ayuda y con guía de los padres, pero poco a poco esta ayuda debe ir disminuyendo para que los pequeños sean capaces de hacerlo por sí mismos. Por ejemplo, para atarse los zapatos, puedes guiarle en el proceso (guiar no es lo mismo que hacerlo por él) hasta que el pequeño vaya aprendiendo a hacerlo solo y sin ayuda.

- Aprender cosas nuevas. Un error siempre es una oportunidad para aprender algo nuevo. Nadie nace sabido y se necesitan cometer errores para poder aprender aquello que estamos experimentando. Los problemas de matemáticas son un buen ejemplo de esto.

- Tolerancia a la frustración. La vida puede estar llena de decepciones y fracasos, pero será dependiendo de cómo se sienta el niño ante estos fracasos que sea una persona de éxito o no. En lugar de centrarte en la victoria como enseñanza, tendrás que reflexionar con tus hijos sobre el camino y sobre todo lo que han aprendido.

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