Cómo crear hábitos y rutinas en los niños

Las rutinas importantes durante a infancia

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En muchas ocasiones escuchamos que los niños deben tener una serie de rutinas que les ayudarán en el desarrollo del día a día. Pero, ¿a qué se refiere esa afirmación y por qué son tan necesarias las rutinasen los niños? Conozcamos qué son los hábitos en la infancia, para qué sirven y cuál es la mejor forma de organizar el día de tu bebé o tu niño. Para poder conseguir que el niño se sitúe.

Los niños y el tiempo

Las rutinas en el bebé

Los padres pensamos que los bebés no entienden del tiempo, creemos que ellos no saben en qué momento del día están viviendo, ni qué hora es. Pero, esto está lejos de la realidad. Los niños dividen el día en diferentes partes, lo único que no saben es la hora exacta.

Ellos se guían por las actividades que realizan cotidianamente, así como de la luz del sol, como nos ocurre a los adultos. Es el principio de las rutinas. Si no seguimos un orden en el horario del bebé. Esto ayudará al niño a organizarse y coger hábitos que le ayudarán para el resto de su vida.

¿Cuándo empezar a establecer las rutinas a los bebés?

Desde el nacimiento del bebé ya podemos empezar a marcar los tiempos y las actividades básicas. Aunque debemos ser más flexibles con ellas. Las rutinas, no solo ayudan al bebé, además nos ayudan a nosotros a organizarnos.

A partir de los 3 meses, los niños si que se dan más cuenta de las diferentes actividades que hacen en el día. De hecho, si algún día no hacen algo que están acostumbrados a hacer, lo notarán, aunque nosotros no nos demos cuenta. La primera rutina que aprenderán es la de comer. Que ellos mismos, se irán marcando.

¿Cuáles son las rutinas que debemos trabajar con los niños?

Hay ciertas actividades diarias, que serán las básicas para marcar los tiempos y las rutinas que tendrá el bebé:

1. La comida. Es una de las necesidades primarias del bebé. Y algo que hace todos los días varias veces. Con lo que es una buena actividad para que el niño coja referencias en el tiempo. Al principio, el bebé comerá a demanda. Y nos parecerá extraño ver que lo hace siempre más o menos a la misma hora. Aunque en algunas ocasiones se saltará los horarios. En este aspecto, debemos tener flexibilidad. Según vaya creciendo intentaremos hacerlo siempre a la misma hora. Cuando el bebé empieza con la cuchara, la cosa, será diferente y aguantará más tiempo sin comer.

2. El baño. La hora del baño, por lo general, es un momento de relax para el niño. Es ideal antes de irse a dormir. Ya que ayuda al niño a conciliar el sueño. Además les marcará el tiempo. Sabiendo, que después del baño, irán a dormirse.

3. La siesta. Los bebés y los niños duermen más que los adultos. Necesitan más tiempo, para poder tener el cerebro en condiciones para el aprendizaje tan intenso que tienen durante todo el día. Pero, además, es básico para fijar los conocimientos aprendidos durante el tiempo que han estado despiertos. Se dice que los niños que más duermen después demuestran una actividad cerebral superior a los que menos duermen. Para marcar estas horas, no hay ninguna norma general, debemos fijarnos en nuestro bebé o niño y adaptarnos también a su personalidad. Lo normal, es que después de comer, tengan más sueño. Cuando esté dormido, no le debemos despertar, aunque un día se tire mucho tiempo. Si no se despierta es porque está a gusto y lo necesita.

4. La higiene. En la infancia, es el momento ideal para que los niños adquieran una serie de hábitos que le serán muy importantes para el resto de su vida. Según nos hacemos mayores, estos hábitos que vamos aprendiendo son más difíciles de cambiar. Por eso la importancia de comenzar a trabajar con los niños cuanto antes mejor. Uno de los casos claros, es la higiene. Un ejemplo simple es si un niño desde que le salen los dientes, coge una costumbre de lavarse los dientes todos los días a la misma hora, será algo que no dejará de hacer nunca. Lo mismo nos pasa con todos los aspectos.

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