3 juegos para enseñar a los niños a hablar en público

Cómo enseñar oratoria a los niños mediante el juego

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Hablar en público no es fácil. Sobre todo para los niños más tímidos o con menos confianza en sí mismos. Sin embargo, a hablar en público se aprende.

Para practicar la oratoria en los niños, nada mejor que el juego. Te proponemos unas divertidas actividades que además podrás proponer a los profesores para que también las utilicen en el colegio. 

3 fantásticos juegos para practicar la oratoria en los niños

Enseñar a los niños a hablar en público

En la escuela es importante que se fomente esta habilidad que les ayudará cuando sean adultos. Desde este contexto se pueden proponer algunos juegos que se lograrán llevar a cabo en las aulas. Por supuesto, estos juegos también se pueden hacer en casa:

1. 'Qué sabes de...' Para este juego, necesitas algo de música. 

- Los participantes irán caminando por la clase mientras que suena la música y, cuando se detenga, se situarán frente a la persona que se encuentre más cerca. Entonces, deberán responder al oído de este compañero las cuatro preguntas que el profesor o el adulto hará en voz alta.

- A partir de las respuestas obtenidas, el compañero tendrá un minuto para explicar al resto los descubrimientos que ha hecho sobre su compañero. Entonces, podrá hacer una sencilla presentación oral.

- Lo más importante de este juego es que se atreva a situarse frente a la clase o el resto de niños, a romper esa barrera, y explicar algo que, al no ser una historia en primera persona, no le debería dar tanta vergüenza.

2.  El pozo de los miedos. Para este juego, necesitas papel.

- Los niños se situarán en parejas y escribirán en papelitos todas las emociones desagradables que sienten cuando han de salir a hablar frente a alguien.

- A continuación, les diremos que rompan con todas su fuerza esos papeles, los pisen, los arruguen, los destrocen... y los lancen a un pozo imaginario (habremos marcado en el suelo de la clase con tiza una circunferencia) donde caen y ya no pueden salir. Seguidamente, les diremos que cierren los ojos e imaginen que han que hacer una exposición importante. Esta vez la harán genial, tan bien que saldrán muy contentos de ella. Además el público les aplaudirá y sentirán cómo su pecho se llegan de orgullo. Ya nada tiene que ver con los miedos e inseguridades de antes, son una persona nueva.

3. El pregonero. 

- Los jugadores, se colocarán en círculo y uno de ellos empezará la ronda a modo de pregonero diciendo en voz alta “El rey manda que...”. El siguiente le contestará completando la frase.

- El turno pasará al siguiente jugador teniendo en cuenta las agujas del reloj y, entonces, tendrá que repetir lo dicho hasta el momento y añadir un elemento nuevo al discurso.

- El siguiente jugador repetirá nuevamente la frase completa y añadirá un nuevo ingrediente. Así, los turnos irán pasando sucesivamente entre los participantes hasta llegar nuevamente al pregonero, el jugador que inició la ronda. Este tendrá que colocarse sobre la mesa y proclamar con voz firme y clara lo que se ha ido repitiendo.

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