Miedo al agua de niños y bebés

¿Cómo superar el miedo al agua de los niños y bebés?

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El miedo al agua de los niños y bebés suele provocar berrinches y rabietas en los pequeños que no quieren entrar en el agua. Este miedo al agua puede arruinar las mejores vacaciones en familia. Familiarizar al niño con el agua y facilitar su adaptación al medio acuático tiene sus secretos. Y es que tanto la piscina como el mar son para los niños medios acuáticos desconocidos que no ofrecen ninguna seguridad. En unos casos, por ser la primera vez que el bebé ve el mar o se acerca a una piscina y en otras ocasiones porque no se acuerda de la última vez que estuvo allí, los pequeños tienen que adaptarse.

La diferencia de temperatura del agua fría al agua caliente del baño o la ducha a la que están acostumbrados es uno de los primeros cambios que notan. Otro es enfrentarse a la inmensidad del mar, por lo que conviene pasar antes por una piscina para que el cambio no sea tan brusco. 

Cómo superar el miedo al agua de los bebés y niños

Bebé bucea

1. Paso a paso con el bebé. En primer lugar, deja que tu bebé toque el agua con las manos, que chapotee y juegue con ella. De este modo, también se irá acostumbrando a su temperatura que suele ser más fría que la de la ducha o bañera de casa.

2. Pies y piernas del bebé. Cuando se haya acostumbrado, introduce sus pies y piernas en el agua. Siéntate con tu bebé en el bordillo de una piscina y deja que salpique con el movimiento de sus piernas. Después puedes introducirle en una piscina infantil, de unos 25 cm de profundo, para que agua acaricie sus piernas y pueda jugar. Esta profundidad le permitirá sentarse y levantarse cuantas veces quiera y notar que el agua le sube hasta el pecho sin peligro. Este mismo proceso puedes seguirlo en la orilla del mar. Pero debes tener cuidado y elegir un día de mar en calma y tranquilo para que las olas no le perturben.

3. Pérdida del apoyo plantar. Cuando veas que tu bebé ha superado con éxito esta primera fase inicial, el siguiente paso es enseñarle a flotar en una zona de la piscina o del mar donde no hace pie. La pérdida del apoyo plantar es una prueba difícil para ellos y constituye todo un reto. Deja que se agarre a ti con fuerza entrelazando piernas alrededor de tu cintura y los brazos alrededor de tu cuello. Inicia una trayectoria de movimientos suaves para que tu bebé se sienta seguro. 

4. Materiales de flotación para bebés. Para continuar con la flotación puedes utilizar distintos materiales acuáticos y accesorios para que el bebé pueda adquirir independencia cuando lo desee, siempre bajo la supervisión de un adulto. Equipado con el material elegido, el bebé podrá deslizarse con tu ayuda hacia la escalera o el bordillo de la piscina, de manera que sus hombros queden cubiertos de agua. En el mar podemos cogerle por los pies y jugar a la “carretilla”, soltándole un pie y luego otro. En esta etapa es preferible que el niño tenga siempre la cabeza fuera del agua. 

5. Inmersión de los bebés. Los juegos de hacer burbujas, que consisten en tomar el aire primero y soplar fuerte bajo el agua para hacer burbujas, ayudan a ir aprendiendo a respirar en el agua

6. Seguridad en el mar y en la piscina. La compañía de un adulto hará que el bebé se sienta seguro y confiado. Esta es la clave que ayudará al niño a progresar y a seguir alcanzando nuevas metas y objetivos. 

7. Paciencia. La adaptación al agua lleva su tiempo y cada niño tiene un rtimo distinto. Ten en cuenta que puede ser un proceso de días o semanas, pero lo importante es que sea continuo. Lo primero que recomiendan los monitores de estimulación acuática infantil es no dejar pasar mucho tiempo entre clase y clase para evitar volver a empezar con los objetivos conseguidos. Piensa que para tu bebé aprender a nadar debe ser agradable. Rodéale de sonrisas, el entorno positivo será un estímulo muy beneficioso para tu bebé.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil

Matronatación paso a paso. Mamá y bebé nadan juntos

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