Cuando el niño no quiere tomar lácteos

Qué hacer si mi hijo no quiere tomar leche

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El hecho de que desde el nacimiento hasta los 6 meses, la leche materna, o la leche de formula en su defecto, sea el único alimento que el bebé necesita para su correcta alimentación, no significa que los lácteos sean necesarios una vez superado el periodo de lactancia. El periodo de lactancia materna debería terminar cuando la madre y el bebé así lo decidan, y no antes de los 2 años según recomienda la Organización Mundial de la Salud.

Pero, ¿qué ocurre cuando al niño no le gusta la leche?, ¿qué ocurre cuando no puede tomarla? En Guiainfantil.com te contamos qué debemos hacer en caso de que el niño no ingiera lácteos.

Niños que no toman leche, ¿qué hacer?

Si al niño no le gusta la leche

Cuando hablamos de lactancia artificial es algo más complicado, ya que existe en general una gran controversia una vez que se superan los 6 meses de edad y aparecen opciones como la leche de continuación o de crecimiento. La lactancia artificial no debería ser diferente a la materna, y la leche de continuación, o las leches de crecimiento, no son en absoluto necesarias, ya que podría mantenerse la de inicio hasta que el bebé esté preparado para tomar leche de vaca (si se decide tomarla), alrededor de los 18 meses o cuando el pediatra así lo indique.

Las necesidades de calcio en la infancia, para niños de entre 1 y 3 años se estiman en unos 500mg diarios. El calcio es necesario para mantener unos huesos fuertes y sanos, sin olvidar que también forma parte de la dentadura y que prácticamente todas las células del cuerpo necesitan calcio para funcionar correctamente. 

Cuando un niño no quiere tomar leche (o no puede tomarla), no es necesario alarmarse. Aunque la leche es una fuente muy importante de calcio, esto no significa que sea la única, ¿qué puede hacerse?

- Simplemente con un cambio en la dieta, se puede asegurar ese aporte sin la necesidad de incluir leche o derivados lácteos, ya que estos no son imprescindibles.

- Si el niño es intolerante a la lactosa, algunos derivados lácteos podrían ser la solución al aporte de calcio. La leche de vaca podría sustituirse por una bebida a base de soja, cuyo aporte de calcio es también elevado. 

- Si el niño es alérgico a la proteína de vaca, o si simplemente no le gusta la leche ni los lácteos, deben incluirse alimentos en la dieta que aporten cantidades suficientes de calcio, además de vitamina D para favorecer su absorción. Por ejemplo, las verduras de hoja verde como las espinacas y las acelgas o el brócoli, además de los pescados enlatados con su propia espina, como las sardinas, y las leguminosas. También bebidas como la leche de almendras. La soja y sus derivados son también una excelente fuente de calcio, aunque en el caso de alergia a la proteína de vaca, puede producir sensibilidad cruzada, ya que sus proteínas tienen cerca de un 80% de semejanzas. 

- Por otra parte, hay alimentos enriquecidos en calcio, como panes, zumos o cereales de desayuno, y también suplementos, aunque estos no deberían ofrecerse sin recomendación del pediatra. Conviene recordar que siempre es más recomendable una dieta sana y equilibrada que aporte todos los minerales y vitaminas necesarios, que la suplementación artificial.

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