Niños caprichosos con la comida

Cómo actuar ante niños que tienen caprichos con los alimentos

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Salchichas, pizzas, pasta, helados, galletas y chocolate, este parece ser  el menú ideal del niño caprichoso con la comida que se niega a comer cualquier otro tipo de alimento. Ante estos comportamientos los almuerzos y cenas se convierten en un suplicio y los padres ya no saben qué hacer. ¿Por qué algunos niños se comportan de esta manera? ¿Cómo actuar y sobre todo, qué no hacer si tenemos un niño caprichoso con la comida?

Por qué los niños son caprichosos con la comida

Niña no quiere fruta

Entre los 2 y 5 años es normal que los niños sean caprichosos con la comida, se nieguen a comer sobre todo frutas, verduras o pescado y se inclinen básicamente pasta, lácteos o determinados productos cárnicos. Te explicamos por qué sucede esto y qué podemos hacer ante estas situaciones, en muchos casos realmente estresantes para toda la familia. Algunas razones que explican el comportamiento caprichoso de algunos niños respecto la comida son:

1. Alta sensibilidad ante determinados sabores y texturas. Hay niños que son extremadamente sensibles a los sabores, sobre todo a los amargos de las verduras, y texturas de algunos de los alimentos que les presentamos. Recientes investigaciones apuntan que el rechazo a los sabores amargos responde a mecanismos biológicos, mientras que los sabores dulces son más fáciles de aceptar por los niños. Afortunadamente el sentido del gusto evoluciona con la edad

2. Aburrimiento por la comida. Algunos niños se aburren comiendo y las comidas se eternizan. Muchos de ellos saben que al final probablemente ese plato que no quieren se lo acabará comiendo mamá o papá y él podrá levantarse de la mesa e ir a jugar.

3. Actitud de autoafirmación. Un modo de decirnos que en esto de comer son ellos quienes deciden qué, cómo y cuándo.

4. Miedo a los alimentos nuevos. La gran mayoría de niños son neofóbicos, es decir, niños que tienen miedo a los alimentos nuevos y se niegan a comer cualquier cosa que no hayan probado antes o que tenga determinados colores como por ejemplo los verdes de las verduras.

5. Forma de llamarnos la atención. El comportamiento caprichoso con la comida puede responder también a una forma de manipulación, un modo de llamarnos la atención. 

10 claves para actuar ante los niños caprichosos con la comida

A comer bien, y de todo, se aprende al igual modo que se aprende a leer, escribir o a ir en bici. Como tal aprendizaje requiere tiempo, constancia y mucha paciencia. A unos niños les es más fácil que a otros, unos empiezan a comer de todo sin problemas mientras que otros se vuelven remilgados des del primer momento en el que introducimos los triturados en su dieta.  

1. Involucrar a los niños en las compras. Deja que tu hijo te acompañe a la compra y ponga las frutas y verduras en la bolsa, que las observe, las toque y las huela.

2. Permitir que entre en la cocina y te ayude a preparar las comidas. No hay nada que les guste más a los niños que entrar en la cocina y ayudarnos a cocinar.

3. Fomentar hábitos de alimentación saludables. Tanto en las comidas y las cenas ofrece variedad de fruta, verdura y pescado. Evita los platos precocinados y la bollería industrial.

4. Evitar distracciones en las comidas: apaga la tele, retira las tablets, smartphones o cualquier otro tipo de juguete, libro o libreta. 

5. Hacer de las comidas un momento agradable. La hora de comer o cenar ha de ser un momento de relax donde fluyan las conversaciones familiares.

6. Evitar discutir por la comida. Si tu hijo se niega a comer evita discutir con él, reñirle o castigarle.

7. Ofrecer opciones. Por ejemplo en el postre permite que elija entre 2 o 3 tipos de fruta.

8. Reducir cantidades. No es necesario que se coma un plato entero de lentejas, con que coma un par de cucharadas la primera vez que las pruebe hay que felicitarle.

9. Evitar castigar o premiar con algún alimento. Cuando premiamos a los niños con un determinado postre o le castigamos sin él, estamos lanzándole el mensaje que ese es un alimento preciado y que los demás carecen de valor. Con este mensaje en mente es normal que luego se incline solo por los postres del tipo chocolate o helado y rechace las frutas.

10. Paciencia y constancia. Todos cambiamos nuestras preferencias alimentarias a medida que crecemos y aprendemos, la paciencia y la constancia son decisivas en cualquier proceso de aprendizaje.

Algunas de estas pautas pueden ayudarnos a superar esta fase, aunque hay que tener en cuenta dos factores determinantes, como son el temperamento del niño y el modo en que afrontemos los caprichos de nuestro hijo. Ambos son claves en la duración de este comportamiento y en la instauración de nuevos hábitos alimenticios.

Dibujos para colorear de comidas y alimentos

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