Vuelta a la lactancia tras el destete

Qué es la relactación y qué beneficios tiene para el bebé

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Cuando por alguna razón se ha interrumpido la lactancia (por ejemplo por una enfermedad del niño o de la madre) y luego se desea continuar con lactancia materna, o si se ha decidido dar lactancia materna después de haber iniciado lactancia artificial, se puede volver a dar lactancia materna exclusiva, lo que se llama relactación

Qué es la relactancia o vuelta a la lactancia y por qué se produce

Niño mayor mamando

Antes de iniciar el proceso de relactación, cuya duración va a ser diferente según los casos, debemos intentar conocer cuáles fueron las causas que dificultaron la lactancia materna inicialmente, como los factores que pueden reducir la succión del niño del pecho (chupetes, biberones) o disminuir la producción de leche de la madre (anticonceptivos con estrógenos). 

La madre tiene que estimular la producción mamaria, para lo que debe extraerse la leche bien manual o mecánicamente, con una correcta posición del bebé al succionar, y favoreciendo el contacto piel con piel. Mientras aumenta la producción el bebé debe recibir suplementos de leche artificial para mantener su nutrición e hidratación adecuada, pero sin usar biberón. Puede utilizar una taza o vaso, jeringa, cucharilla o un relactador colocado en el pecho que permite succionar a la vez que ingerir el suplemento. Estos suplementos se irán eliminando paulatinamente. 

Qué hacer para que el bebé vuelva a la lactancia materna

El niño debe succionar correctamente el pecho, y esto puede variar si el niño no quiere mamar, o si es muy mayor y ha olvidado la mecánica del amamantamiento (se succiona de diferente forma del pecho o del biberón), si ha pasado mucho tiempo desde que dejó de mamar, si ha sido alimentado con biberón. En estos casos el tiempo que se necesita para completar la relactación es bastante prolongado. 

Es muy recomendable consultar con un Grupo de Apoyo a la Lactancia o un Experto Consultor en Lactancia, para configurar un plan adaptado a cada madre e hijo. Como líneas generales debe ponerse al bebé al pecho frecuentemente, tan a menudo como puedas, es decir cada 1-2 horas si es posible, al menos 8-12 veces al día

Durante todo este proceso debe controlarse la evolución del niño, especialmente la ganancia de peso (pesando al bebé una vez por semana), la orina (debe mojar 6 ó más pañales al día, con orina clara, diluida), hacer deposiciones blandas (la frecuencia puede variar). Todos estos parámetros nos indicarán si la relactación está siendo adecuada. El niño irá tomando cada vez menos suplementos y más leche materna. 

Malena Hawkins

Pediatra

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