Importancia de las grasas en la infancia

Por qué los niños deben consumir alimentos con grasa

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Las grasas y el colesterol, a pesar de la mala fama que les precede, son elementos de vital importancia en el organismo. El aporte de grasa a través de la dieta es absolutamente indispensable, ya que la grasa tiene una función estructural esencial, proporcionando los ácidos grasos y el colesterol necesarios para formar membranas celulares en todos los órganos. De hecho, hay algunos órganos cuya composición es predominantemente grasa.

Debido a esta función, su aporte es primordial durante la infancia y la adolescencia, puesto que son los periodos en los que el crecimiento es más evidente.

Alimentos con grasas esenciales para los niños por edades

Las grasas en la alimentación infantil

Aunque el organismo necesita muchos ácidos grasos, no todos ellos son esenciales, es decir, no todos ellos es necesario aportarlos a través de la dieta, ya que algunos pueden sintetizarse in situ en el propio cuerpo. Sin embargo, el colesterol y las grasas de depósito (aquellas que se utilizan para construir una reserva energética) pueden ser fabricados por nuestro cuerpo a partir de carbohidratos o de proteínas.

- En recién nacidos: Para empezar, la leche materna tiene una composición de grasas muy especial que la hacen perfecta como primer alimento para el recién nacido. La cantidad de grasa presente en la leche materna es variable dependiendo de la etapa de la lactancia, la hora del día y el momento de la mamada. Además, la leche materna contiene factores que facilitan la digestión de las grasas y un porcentaje de ácidos grasos de cadena mediana, cuya digestión y transporte es más fácil que los de cadena larga, por lo que proporcionan energía de manera rápida. Por otra parte, la leche materna aporta carnitina, requerida para oxidar las grasas y formar cuerpos cetónicos necesarios para el metabolismo cerebral. 

La leche materna tiene también ácidos grasos omega 3 y 6,  fundamentales para la formación de los derivados de cadena larga de los ácidos grasos esenciales y esenciales para formar órganos vitales como la retina y el cerebro. Además, el aporte de ácido oleico y colesterol presente en la leche constituyen un potencial beneficio adicional, ya que ahorra al bebé la tarea de sintetizarlos, si bien estos compuestos no son esenciales.

- Alimentación complementaria en bebés: Una vez introducida la alimentación complementaria, la dieta debe asegurar el aporte de grasa necesario, no sólo desde el punto de vista energético sino desde el punto de vista estructural.  Mientras que durante la lactancia exclusiva las grasas proporcionan aproximadamente el 50% de la energía consumida, al introducir alimentos sólidos, el aporte de energía de las grasas disminuye hasta el 20-30% dependiendo del tipo de dieta que reciba el niño. De hecho, en dietas basadas principalmente en cereales y tubérculos cuyo aporte graso no supera el 15% de las calorías totales, es muy difícil alcanzar el aporte de energía suficiente.

- En niños mayores de dos años: En niños mayores de dos años, la grasa continúa siendo importante, ya que, aunque el crecimiento se estabiliza,  sigue siendo fundamental para el desarrollo mental y para completar el desarrollo del sistema nervioso, requiriendo en particular ácidos grasos esteárico y oleico.

El aporte de grasa a través de la dieta es fundamental para un buen crecimiento, una actividad física vigorosa y un óptimo desarrollo intelectual. Desde el nacimiento, es indispensable asegurar que dicho aporte sea equilibrado y contenga ácidos grasos esenciales en cantidades adecuadas, evitando las grasas saturadas y las grasas trans, pero también los productos desnatados y light. 

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