El apetito del bebé. Cuando el bebé no quiere comer

Pautas para estimular el apetito de los bebés

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Alrededor de los dos años, el ritmo del crecimiento infantil se ralentiza, y además, no se mantiene de forma constante, sino que se produce en forma de picos, más conocidos como “estirones”, observándose momentos en los que le hace falta energía y come más cantidad, y otros momentos en que deja de comer o simplemente come menos.

Para hacernos una idea más clara, el bebé duplica el peso de su nacimiento alrededor de los 6 meses, lo triplica al año y lo cuadriplica a los 2 años, pero a partir de ahí aumenta de peso mucho más despacio. 

Bebés inapetentes, ¿qué pueden hacer los padres?

Cuando el bebé no quiere comer

Cada bebé necesita un aporte calórico distinto, no podemos generalizar y asumir que todos los niños, por tener la misma edad, tienen las mismas necesidades energéticas. La nutrición no es una ciencia exacta, pueden hacerse recomendaciones, pero nunca establecerse una indicación exacta. 

Sin lugar a dudas, pueden también existir situaciones concretas en las que el niño esté más inapetente, situaciones de estrés, cambios de colegio, de clase o curso, razones fisiológicas o médicas… pero éstas hay que valorarlas individualmente.

Una vez que se acerca la edad de empezar a introducir la alimentación complementaria, conviene hacer partícipe al bebé de nuestras comidas familiares, que nos observe comer y observar si manifiesta interés en nuestra comida. Cuanto antes le pongamos en contacto con la comida de los adultos, más trabajo habremos adelantado.

En muchas ocasiones el bebé puede no querer comer lo que nosotros le damos, pero si le dejamos cogerlo a él de forma independiente, tomarlo con sus manos, tocarlo, chuparlo, la cosa cambia. Es cierto que un niño pequeño que no sabe comer con cubiertos puede ponernos la cocina perdida si le dejamos comer solo, pero habrá merecido la pena si conseguimos que de esta manera se aventure a probar nuevos alimentos.

La idea principal es conseguir que la transición entre la lactancia en exclusiva, ya sea materna o artificial, y la introducción de nuevos alimentos sea lo más suave y menos traumática posible para nuestro hijo. De este modo, su impresión será que la comida es algo natural y no verá los alimentos sólidos como un elemento extraño, introduciéndolos y aceptándolos de manera natural y voluntaria en su dieta. 

Papillas de fruta y purés de verduras y carnes para el bebé

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