La alimentación en el embarazo y las alergias del bebé

Relación entre la alimentación de la embarazada y el desarrollo de alergias en el niño

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Las alergias alimentarias son algo que, lamentablemente, está a la orden del día en la actualidad. En particular, el caso de las alergias a los frutos secos es de particular interés, por representar un serio problema de salud pública en los países desarrollados y es probablemente, junto con la alergia a la proteína de la leche de vaca, una de las más estudiadas. En algunos países, como Reino Unido, incluso hay colegios y guarderías que proporcionan un ambiente libre de frutos secos, para asegurar la seguridad de niños alérgicos a los mismos.

¿Puede la alimentación de la madre durante el embarazo tener algo que ver en el desarrollo temprano de alergias alimentarias en su hijo? 

Relación entre la alimentación de la embarazada y las alergias de su hijo

Embarazada tumbada

En el caso de las alergias a los frutos secos: algunos estudios sugieren que la exposición temprana, bien en el útero materno o a través de la leche durante el periodo de lactancia materna, al antígeno o alérgeno, en este caso las proteínas propias de frutos secos, incrementa la posibilidad de desarrollo de alergia a los frutos secos. Sin embargo, la lactancia materna en sí misma no parece ser un factor de riesgo para el desarrollo de esta alergia, sino que, en la mayoría de las ocasiones, puede actuar ejerciendo un efecto protector. 

La sensibilización in utero no es una idea descabellada, ya que el feto está en contacto con proteínas, así como de otras sustancias y sabores procedentes de la dieta materna, a través del líquido amniótico. En cuanto a la sensibilización vía leche materna, también es posible, ya que las proteínas ingeridas por la madre pueden encontrarse en este fluido biológico. Es en base a los resultados de algunos estudios clínicos que las recomendaciones en ciertos países incluyen la prohibición de consumo de frutos secos durante el embarazo y a veces también durante la lactancia. 

Curiosamente, la soja y sus derivados también pueden colaborar a desarrollar alergias a los frutos secos, ya que algunas fracciones proteicas de la soja son homólogas a las proteínas principales de los frutos secos, por lo que se produce lo que se denomina sensibilización cruzada.

Sin embargo, a pesar de los muchos estudios realizados, existe, en general, una gran controversia sobre si el consumo de ciertos alimentos por la madre durante embarazo y lactancia, puede o no repercutir en la aparición de alergias en el bebé, y no parece haber información fiable, investigaciones definitivas, ni consenso al respecto.

Si bien es cierto que la alimentación materna tanto durante el embarazo como durante la lactancia, parece ser el factor más relevante a la hora de relacionar el consumo de determinados antígenos con la aparición de alergia en los descendientes, este resultado se limita a los lactantes con predisposición a la atopia vía herencia genética, o lo que es lo mismo, aquellos niños que tarde o temprano desarrollarían la alergia. Parece por tanto conveniente recomendar a aquellas madres que tienen antecedentes de alergia, atopia o asma, tanto por su parte como por la vía paterna, que cuiden su alimentación en cuanto a alérgenos se refiere, ya sea frutos secos, soja, pescados y mariscos… Por otro lado, no consumir alimentos potencialmente alergénicos no protege al bebé del desarrollo de la alergia, sino que únicamente pospone el momento en que éste entre en contacto con los alérgenos, y por tanto, desarrolle la sensibilización si va a ser el caso, por lo que tampoco conviene obsesionarse en exceso con el tema.

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