Vacunas para la alergia de los niños

El tratamiento de vacunas contra la alergia infantil

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Las vacunas para la alergia consisten en inyectar al niño una cantidad muy pequeña de la sustancia o alérgeno al que es alérgico. A través de estas pequeñas dosis, que deben repetirse regularmente, durante un cierto periodo de tiempo, las vacunas para la alergia ayudan a aliviar los síntomas ayudando a que el cuerpo tolere, poco a poco, el alérgeno.

Una vacuna para cada alergia

Vacunas para la alergia de los niños

Las vacunas para las alergias funcionan bien cuando están causadas por pólenes, picaduras de insectos y medicamentos. Sin embargo, no todos los niños ni los adultos deben ponerse un tratamiento de vacunas, ya que mientras en algunos casos pueden mejorar los síntomas de asma por ejemplo, en otros, cuando el problema de asma es grave o existen compliaciones de corazón, las vacunas para las alergias no son recomendables.

Los niños menores de 5 años tampoco deben recibir vacunas para la alergia. No obstante, aunque generalmente las vacunas son seguras, algunos niños pueden tener reacciones a la vacuna misma, como cuando se inflama o se hincha la zona donde le han inyectado la vacuna al niño. En otras ocasiones, la reacción puede ser de tipo choque, que se conoce con el nombre de reacción anafiláctica y es muy grave.

¿Cómo funcionan las vacunas para la alergia de los niños?

Este sistema de inmunoterapia consiste en animar al organismo a producir anticuerpos contra el alérgeno. Estos anticuerpos ayudan a bloquear los efectos del alérgeno la próxima vez que entre contacto con él. Poco a poco, las pequeñas dosis del alérgeno, que lleva la vacuna, van produciendo cada vez más anticuerpos.

Éstos son los encargados de bloquear la forma en la que el cuerpo reacciona frente al alérgeno y, de este modo, los síntomas de la alergia se van haciendo menos severos. Una vez finalizado el tratamiento, este alivio de los síntomas dura bastante tiempo.

Tratamientos de vacunas para la alergia de los niños

Generalmente, el tratamiento comienza con la inyección de una vacuna de una a dos veces por semana. Después de seis meses de vacunas semanales, es posible que el médico decida continuar con un tratamiento de mantenimiento.

Las vacunas de mantenimiento se ponen una vez al mes durante todo el año y suelen prolongarse de tres a cinco años. Los beneficios de las vacunas contra la alergia, en cuanto a la reducción de los síntomas, pueden empezar a notarse durante la fase de iniciación, pero lo habitual es que comiencen a percibirse a los 12 meses con la dosis de mantenimiento.

La mejoría con la inmunoterapia suele ser progresiva a lo largo del período tratamiento. La eficacia de la inmunoterapia parece estar relacionada con la duración del tratamiento y la dosis del alérgeno.

¿Por qué pueden no hacer efecto las vacunas para la alergia?

La falta de respuesta a la inmunoterapia puede deberse a factores diversos:

1. Dosis inadecuada del alérgeno en la vacuna de la alergia.
2. Ausencia de alérgenos en la composición de la vacuna. Bien por no haber sido identificados durante la evaluación de la alergia, o bien porque, ante la presencia de un paciente polisensibilizado, se haya decidido incluir un número excesivo de alérgenos.
3. Altos niveles del alérgeno en el medio ambiente (es decir, un control ambiental inadecuado). Aunque en ocasiones es
difícil de evitar el contacto con los alérgenos a los que se es alérgico, se puede minimizar siguiendo los consejos para pacientes alérgicos. 4. Nuevas sensibilizaciones. Es posible que el niño haya desarrollado nuevas alergias a nuevos alérgenos en el curso de la inmunoterapia.
5. Abandono de las vacunas. Sucede, a veces, por no encontrar mejoría en un tiempo todavía demasiado corto.
6. Errores de dosis. La persona que administra las inyecciones está cometiendo errores en las dosis.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com

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