Hiperactividad infantil. Entrevista a Mª Jesús Ordóñez y Roberto Álvarez

'No estáis solos', libro con un testimonio esperanzador sobre la hiperactividad infantil

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María Jesús Ordóñez, pediatra de Atención Primaria, y Roberto Álvarez-Higuera, empresario y editor, son padres de un niño que padece Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). El diagnóstico llegó muy tarde, cuando su hijo tenía 14 años. Como ellos, muchos padres se encuentran en la misma situación. Por esta razón, decidieron escribir el libro No estáis solos, donde se recoge un testimonio esperanzador sobre el TDAH. Según su experiencia como padres:

Muchos padres se preguntan a partir de qué edad se puede diagnosticar a un niño el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. La pediatra dice que hasta los 6 o 7 años se suele esperar para realizar un diagnóstico fiable porque se considera que muchos de los síntomas, que pueden presentar estos niños, que son demasiado movidos o muy impulsivos, entran dentro de la normalidad. No obstante, hay casos muy claros que se pueden diagnosticar antes y niños que incluso inician el tratamiento antes de esa edad.

La hiperactividad en los niños

Hiperactividad. Mª Jesús Ordóñez

El comportamiento y el deterioro que se va produciendo a nivel familiar con su conducta, sobre todo, pueden hacer sospechar a los padres que su hijo tiene déficit de atención o es hiperactivo. Las características de esta enfermedad son el déficit de atención, que se refleja en que son olvidadizos y despistados, la impulsividad, que demuestran al decir lo primero que les viene a la cabeza sin pensar en las consecuencias y la hiperactividad, que manifiestan con ese movimiento constante, y que es lo que le suena a todo el mundo porque son niños que no paran. Todos los niños afectados no presentan las tres características a la vez, aunque el más común es el tipo combinado. El déficit de atención sin hiperactividad es más común en las niñas. Parece que están siempre en sus cosas y, por eso, pasan más desapercibidas.

Hasta los 6 o 7 años, hay que esperar porque pueden entrar dentro de lo normal. Pero si pasan de esa edad y siguen deteriorando el ambiente familiar porque no paran, dan golpes, no saben estar quietos, tararean, se levantan, contestan antes de que termines de preguntar… podemos estar ante un niño hiperactivo. En cambio, un niño que es movido, pero lleva sus estudios bien, no tiene problemas en casa ni con sus amigos no se puede catalogar como un TDAH.

Dificultades del niño hiperactivo en los estudios

Hiperactividad. Roberto Álvarez-Higuera

En lo que se refiere a la educación, al colegio, etc, los niños hiperactivos tienen dificultades en muchos niveles. Hasta en un 70 por ciento de los casos de TDAH llevan asociados trastornos del aprendizaje como la dislexia. Los que no tienen problemas asociados, por su déficit de atención, pierden cosas o se olvidan de que tienen un examen. Debido a su impulsividad, no respetan turnos, son compañeros difíciles de juego, a veces, son niños molestos en clase. Como esto sucede todos los días, las situaciones deterioran mucho su autoestima y llega un momento en que creen que todo lo hacen mal. Y como consecuencia de su hiperactividad no paran quietos, hacen ruido en clase cuando todo el mundo está en silencio, destrozan cualquier cosa que les pongas en las manos o se levantan cuando todos están sentados y esto genera tensiones por falta de disciplina.

Límites sí, castigos no a los hiperactivos

Se sabe que tanto los castigos como repetir curso es contraproducente. Nuestro hijo estaba constantemente castigado y, es una conducta en los padres, que entra dentro de la lógica. Si un niño llega con malos resultados escolares y de comportamiento, y quiere jugar a la Play, le dices te quedas sin Play o sin salir con tus amigos. Al final padres e hijos entramos en un círculo vicioso que fomenta el aislamiento del niño y el deterioro de su autoestima. El castigo es contraproducente y debemos transformarlo inculcándole pautas, normas y límites mediante diferentes técnicas según su edad. El trabajo más importante de los padres saber valorar lo bueno que hacen y decírselo.

Tratar la hiperactividad infantil

Con los niños que tienen TDAH, hay que trabajar con un tratamiento multidisciplinar. A parte del tratamiento médico, tiene que haber un apoyo psicosocial para ellos tanto en casa como en la escuela. Marcarles una serie de pautas y de normas les ayuda a organizarse y a ver un poco de orden en su vida. A día de hoy, el tratamiento médico de elección son los fármacos estimulantes, que son seguros y aportan grandes beneficios. Tienen efectos secundarios como cualquier medicamento y no causan adicción, al contrario, está demostrado que protegen frente a la adicción a otras sustancias. Un niño con TDAH no tratado tiene un 52 por ciento de posibilidades de acabar con una toxicomanía, mientras que si está tratado este riesgo se reduce al 27 por ciento. También existen otras alternativas de fármacos no estimulantes para niños que no toleran bien la medicación, pero siempre deben ser valoradas por su especialista.

Errores de padres de niños hiperactivos

Creemos que nuestro mayor error fue esperar mucho en llegar al diagnóstico. El libro que hemos escrito es el libro que nos hubiera gustado leer cuando descubrimos lo que le pasaba a nuestro hijo. Si lo hubiésemos leído mucho antes, nos hubiera explicado muchas cosas que no entendíamos. Hablamos de familias que están destrozadas. El índice de divorcios en estas familias se multiplica por cinco. Lo importante es saber a qué te enfrentas y trabajar en ello. La información y nuestra experiencia es lo que queremos transmitir.

Si reconocemos nuestros logos, serían nuestro hijo, nuestra familia. La satisfacción personal de haber encontrado la solución a tantos sinsabores y a tanto sufrimiento. Si podemos ayudar a los demás a que no pasen por ello, con nuestro testimonio de esperanza, con este libro, estaremos satisfechos.

Marisol Nuevo

Educar en valores a los niños

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