Cómo se puede inducir el parto

Motivos que justifican la inducción del parto

  • compartidos

Sobrepasar la fecha estimada de parto es algo muy común. Se estima que siete de cada diez bebés nacen después de la fecha prevista, que se calcula alrededor de la semana 40 de embarazo. La mayor parte de las mujeres se ponen de parto entre la semana 37 y la semana 42 de su embarazo, motivo por el que la mayoría de los profesionales de la salud prefieren esperar hasta la semana 42 de gestación, antes de comenzar a considerar que el embarazo está pasado de fecha.

Motivos para inducir el parto

Inducción del parto

Siempre debe existir un motivo de salud que justifique la inducción del trabajo de parto. Esta decisión nunca depende de la mujer embarazada, sino del equipo médico que la atiende, ya que debe estar basada en un diagnóstico certero, que justifique que es necesario finalizar el embarazo, porque su continuación puede ser peligrosa para la salud de la mamá o el bebé.

Los factores de riesgo más frecuentes para inducir el parto son la presencia de preeclampsia, la rotura prematura del saco amniótico, el retraso del crecimiento fetal, ciertas enfermedades maternas graves (como hipertensión, diabetes y nefropatía, entre otras), la muerte fetal, el embarazo cronológicamente prolongado y, en algunos casos, ciertos factores psicosociales.

Riesgos de la inducción temprana

Cuando la inducción del trabajo de parto se lleva a cabo antes de tiempo, el riesgo más frecuente es el parto prematuro, que tiene lugar cuando se realiza la inducción sin una evaluación correcta de las semanas de embarazo, debido a un error de cálculo de la fecha probable de parto.

Otros riesgos incluyen la cesárea cuando fracasan los métodos de inducción y no se produce la dilatación; la endometritis puerperal, una infección uterina por maniobras realizadas durante la inducción; las contracciones anormales y el sufrimiento fetal agudo producido por una falta o disminución en la oxigenación del bebé, desgarros en el útero y hemorragias.

Métodos de inducción hospitalaria para el parto

En la actualidad, se prefiere que la naturaleza siga su curso normal e intervenir lo menos posible. Sin embargo, cuando la finalización del embarazo es necesaria por motivos de salud, existen varios métodos de inducción del parto, que se llevan a cabo en un centro hospitalario. Su finalidad es iniciar las contracciones que provocarán el parto.

- Separación de las membranas. Consiste en despegar las membranas durante un examen vaginal. El ginecólogo introduce un dedo en el orificio cervical y mediante un movimiento circular del dedo que examina se despega el polo inferior de las membranas del segmento uterino inferior. Esta intervención tiene la capacidad de iniciar el trabajo de parto al aumentar la producción local de prostaglandinas y, por lo tanto, reducir la duración formal del trabajo de parto. En todos los casos, no evoluciona con éxito.
- Rotura artificial del saco amniótico. La amniotomía o ruptura deliberada de las membranas puede ser usado como único método para la inducción del trabajo de parto y se realiza mediante una incisión en el saco amniótico.
- Administración de prostaglandinas. La prostaglandina es una hormona que se administra, generalmente, en forma de óvulos o geles vaginales cuya función es preparar el cuello del útero para el inicio del parto.
- Administración de oxitocina. Esta hormona sintética se administra mediante un goteo intravenoso continuo. La dosis del goteo se irá aumentando lentamente hasta que el parto evolucione sin complicaciones. Debido a que puede provocar unas contracciones uterinas muy fuertes, su empleo se combina con la anestesia epidural para una mejor tolerancia del dolor. La oxitocina es el agente inductor que más se usa en todo el mundo.

Marisol Nuevo.

12 recuerdos del embarazo y la maternidad en fotos

VIDEO

  • Educación

  • Embarazo y parto

  • Bebés

  • Recetas

  • Alimentación

  • Salud